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La Coctelera

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6 Octubre 2008

LOS ELEGIDOS una fantasía moral y política (I) cuento.

Desde el amplio ventanal de la suite 1203 del Crowne Plaza, el senador veía atardecer sobre la ciudad. Se sentía satisfecho. Todo estaba saliendo según lo previsto. El golpe de efecto al presentar a Sarah en la convención de Ohio comenzaba a dar sus frutos: por primera vez las encuestas habían roto el empate técnico y empezaba a sacar una importante ventaja al otro candidato.

Se encontraba solo en la suite. El “nido” como llamaban a la habitación que servía de cuartel general, siempre estaba lleno de personas que entraban y salían; asesores, secretarios, miembros del equipo de seguridad… Había llegado para preparar la ceremonia de nominación aquella misma mañana y tras pasar todo el día repasando los discursos y ajustando el acto con todo el equipo, ahora tenía un momento de paz.

Tres televisores escupían sus imágenes sin sonido. Uno conectado con la CNN, otro con Fox News, y el tercero con el canal del tiempo. El cielo de Minnesota le gustaba. Mientras lo veía a través de la ventana, pensaba que el azul era mucho más intenso en los estados del centro del país que en los de la costa, aunque ahora en las últimas horas de la tarde, se empezaba a volver ligeramente anaranjado. Una puesta de sol tranquila y espectacular. Nada que ver con las noticias que llegaban del sur del país con la amenaza del huracán.

Mirando la ciudad intentaba descubrir si estaba cansado. Realmente no lo sabía. Se encontraba con fuerzas para seguir en la campaña, por supuesto, y llegar a la presidencia y llevar el timón del país, aunque tuviese setenta y dos años. Pero por otro lado, creía que llevaba demasiado tiempo en precampaña y ahora venía lo peor. Tenía que estar en perfecto estado para lo que se le venía encima. Su rival tenía veinticuatro años menos y no quería que la gente viese en él a un hombre demasiado viejo, agotado, acabado. Ese era el motivo por el cual -a regañadientes- había aceptado a Sarah como candidata a la presidencia. Él hubiese preferido un hombre, o a una mujer con más experiencia política, como Condolezza o Hillary, con ese nivel de prestigio y profesionalidad, pero “los inversores”, como él los llamaba, se la habían impuesto. Era el tributo a pagar al sector mas conservador del partido. Aún así, reconocía que aunque tenía poca experiencia política, había sido un acierto. En Ohio había deslumbrado a todos. Daba un excelente perfil: brillante profesional, buena gestora, mujer trabajadora, madre luchadora con cinco hijos, familia tradicional, de estricta moral conservadora y un pasado como reina de belleza que la conectaba con el ciudadano de a pie.

La puerta de la habitación se abrió de golpe y entraron sin llamar los cinco asesores principales. El senador estaba acostumbrado a que entrasen en cualquier momento. Siempre habilitaban la mejor suite para utilizarla como centro de operaciones, alojándose con todo el equipo en el resto del hotel. Para la convención de Minnesota habían reservado dos hoteles completos el Crowne y el Saint Paul, donde por motivos de seguridad, alojaron al equipo de Sarah. Los dos a escasos metros del Xcel Energy Center.

-¡Houston, tenemos un problema!- dijo Allan Ross al llegar a la mesa de despacho.

-¿Qué ocurre?... ¿Ha llegado ya?... ¿Cuántos muertos hay?... –preguntó el senador sin inmutarse, mientras continuó ausente mirando a través del ventanal.

-… ¿Muertos?... No… ¿A qué te refieres John? – Rick Davis era el hombre de confianza del senador. Su mano derecha, su director de campaña y el único que dentro del equipo se atrevía a tutearle.

El candidato se giró y se puso frente a ellos en la mesa. Se acomodó en el sillón. Los miró uno por uno a los ojos intentando adivinar cuál era el problema.

-¿No es el huracán?... ¿El Gustav?

-No John- Respondió Rick. –De momento no ha tocado la costa se espera para esta noche o para mañana a primera hora…

-¿Entonces?

Al Waterhouse, el más joven de los cinco, un brillante becario de la universidad de Columbia, dejó unos folios encima de la mesa.

–Se trata de Sarah…

El candidato buscó sus gafas entre los papeles de la mesa y ojeó los documentos.

Al continuó.

–De momento es sólo un rumor que hay en algunos foros de Internet, sobre todo de uno de “ellos” que no hace más que tirar mierda contra nosotros. Creo que deberíamos hacer algo. Si no lo controlamos nos puede hacer mucho daño…

El jefe de prensa Randy Shemenmann intervino.

–Mi contacto en el USA Today, dice que ellos ya lo tienen y que lo van a publicar “como un rumor de la red” en la próxima edición. De ahí a que salga en el Times o en la CNN hay un suspiro. Tenemos que pararlo cuanto antes...

El candidato osciló la butaca de un lado a otro mientras leía con más atención. Los folios eran transcripciones de unas páginas de internet donde se ponía en duda la última maternidad de Sarah. Es más, se insinuaba casi directamente que el pequeño Trig no era su hijo, sino su nieto; maniobra que habría urdido para ocultar el embarazo de su hija adolescente de dieciséis años. Los internautas especulaban sobre el poco tiempo que se había visto a la gobernadora embarazada –sólo el último mes antes del nacimiento-; la ausencia de casi seis meses del instituto de su hija Bristol, y el escaso periodo que la gobernadora tardó en volver al trabajo, que según el foro era entre el mismo día del parto y tres jornadas después, algo extraño en cualquier caso.

El senador dejó los folios sobre la mesa y se recostó ligeramente en el sillón. Apoyó el codo en el brazo de la butaca y hundió la cabeza en la mano, sin fijar los ojos en nadie, dejando la mirada suspendida en el aire.

-¿Se lo habéis dicho a Sarah?- dijo con un hilo de voz.

Rick Davis le conocía bien. Llevaban juntos más de veinte años, desde que se presentó a Senador por Arizona. Por eso reconocía perfectamente los estados de ánimo del candidato y podía predecir con exactitud milimétrica sus ataques de ira. La verdad es que el senador tras su sonriente cara redonda, su impecable traje oscuro cruzado, su venerable cabellera blanca, sus modales correctos su aspecto de director de oficina bancaria del medio oeste; tenia un mal genio de la peor especie. Empezaba casi en silencio, murmurando cosas incomprensibles para acabar en un crescendo verbal. Rick se temió lo peor…

-La hemos convocado en una reunión de urgencia. Viene para acá. Llegará en diez minutos- confirmó Rick, intentando adelantarse a las consecuencias…

-Bien… Bien… -El senador entrecruzó sus dedos delante de la cara y apoyó la barbilla. Giró totalmente el sillón y así, de espaldas a sus colaboradores, siguió oscilando el sillón de izquierda a derecha. En silencio, pensando….De pronto se levantó y se dirigió al ventanal. Se quedó mirando la calle con las manos apoyadas en las caderas por el dorso.

-¡Dios!... ¡Dios! ¡¿Pero cómo he podido ser tan imbécil?!!!- dejó pasar unos segundos, mirando el suelo de las calles. Se dio la vuelta y regresó con sus colaboradores. -Esto me por pasa por dejarme influenciar por unos incompetentes… “Una mujer, una mujer…” -repitió con tono burlón- ¿No queríais una mujer? Pues ahí la tenéis. Ahí tenéis vuestro golpe de efecto…- dijo señalando los folios de la mesa. -Si hasta Giulianni habría sido mejor vicepresidente… ¡Y si querían una mujer que se hubiese disfrazado de nuevo!!!

Las palabras del senador quedaron colgadas en el aire durante algunos segundos. Sólo Rick se atrevió a romper el silencio.

-… Pero John, teníamos que aprovechar el efecto Hillary. Y Sarah era una candidata perfecta…

- ¡¿Perfecta dices?! -le chilló el candidato -¿A esto llamas perfecta?- dijo golpeando furiosamente con dos dedos sobre los folios.

Peter Golberg que hasta ahora había permanecido en silencio, salió en apoyo de Rick.

-…Una vez fuera de la carrera Hillary, teníamos que jugar la baza de la mujer americana, y ponernos por delante en ese asunto…

El senador hizo una risa sarcástica y falsa.

-Ja, ja, ja… La mujer americana lo único que quiere es tener dinero y un tipo que la monte todos los días… ¡a la mujer americana no le interesa la política!

-Pero los inversores… -Golberg era el que dirigía el departamento económico de la campaña. El importante “Lobby” del petróleo era el que lo financiaba prácticamente todo y los que habían impuesto a Sarah como candidata a la vicepresidencia. Su marido era un importante ejecutivo de ellos en su estado, y tras Chenney, que desde el gobierno había sido obediente y disciplinado, querían en la próxima legislatura tener la presidencia controlada. Al senador le molestaba especialmente que hablasen del dinero de la campaña, por eso se encaró con su asesor.

-¡Que se jodan los inversores! Ellos habrían apoyado lo que yo hubiese hecho… Sin discusión. Si yo me hubiese impuesto ahora no estaríamos así... Pero me dejé convencer por cuatro bobos..

-O nos podíamos haber quedado sin dinero a media campaña…

- No… Ya veo, ya... Vosotros también queréis hundirme ¿Qué queréis? ¿Queréis que un don nadie os dirija? ¿Queréis al negrito de presidente? ¡Sí! ¡Eso es lo que queréis! … ¡Que un puto chimpancé lleve las putas riendas del país! ¡… Pues hacedlo también candidato de nuestro partido! ¡Así os ahorráis las elecciones!

A Al Watherhouse le incomodaba la forma de expresarse del senador cuando se enfadaba. Tenía miedo que trascendiese a la prensa lo mal hablado que era en ocasiones…

- Senador, por favor… No debería usar ese lenguaje…

En dos zancadas el candidato se puso delante de él. -¿Pero tú de dónde sales, niñito? ¿Crees que hay micrófonos? ¿Crees que alguien nos puede escuchar?... Fuimos “nosotros” los que hicimos el Wathergate…“Nosotros” los que ponemos los micrófonos… “Nosotros” los que lo controlamos todo… ¿Cómo te crees que nos enteramos de lo de la Lewinsky? ¿Por la prensa? Cuando “Nosotros” mandamos: ¡Mandamos! Y cuando ellos ganan somos “Nosotros” los que les dejamos el poder y les controlamos… Ellos son un atajo de bobos sin imaginación… ni se atreverían…

El senador regresó al ventanal y se quedó en silencio. Puso las manos atrás y empezó un merodeo de lado a lado del enorme cristal. Rick Davis intuyó que la tormenta estaba pasando e hizo un gesto a sus compañeros para que se sentaran. Por un segundo pensó en la imagen de un globo desinflándose… Sí, parecía que se estaba calmando.

-¿Qué opciones tenemos?- dijo en un tono más tranquilo…

-Tenemos que hablar con Sarah primero. Ver que hay de verdad en esta historia y actuar en consecuencia…

El candidato se volvió a sentar en el sillón y tomó de nuevo los folios para volverlos a ojear. Leía atentamente y cabeceaba suavemente exhibiendo cierto malestar. Casi se podía escuchar su profunda respiración de animal acorralado. Sus colaboradores lo observaban en un silencio incómodo y se miraban unos a otros o se perdian por las paredes de la suite sin prestar atención a nada intentando que alguien o algo rompiese el momento… Ese algo fue el auricular de Davis. Camuflado, como un reloj de pulsera normal, llevaba un micrófono inalámbrico y un pequeño auricular conectados a una microemisora para estar siempre en contacto con el equipo de seguridad, dar las ordenes y recibir la última información. Se levantó y se giró mirando a la puerta, para no incomodar al senador.

-Sí… Bien… Ok, ok… Sí, ya podéis subir. Estamos en el “nido”. Os estamos esperando… -Luego se dirigió al candidato -John, ya están aquí. El senador alzó la mirada y dejo los folios sobre la mesa. Se recostó sobre el respaldo y cruzó la mirada con su jefe de campaña.

Rick Davis vio por primera vez la preocupación en los ojos del candidato…

(Continuará…)

Tags: moral, etica, cuentos

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8 Septiembre 2008

ANUNCIO.

OBSERVA BIEN ESTA FOTO:

ESTÁ TOMADA EN UNA CIUDAD CUALQUIERA ESPAÑOLA (SE PUEDE VER UNA MATRÍCULA DE MADRID), EL PASADO 7 DE SEPTIEMBRE.

¿QUÉ OFRECE?

¿UN PISO “PATERA” PARA ORIENTALES?

¿CLASES DE BAILE PARA GEISHAS?

¿REPASO DE CHINO MANDARÍN?

¿TAI CHI?

¿UN CURSO SOBRE COMO PRACTICARSE EL HARA-KIRI?

¿SOCIOS PARA ABIR UN BAZAR ORIENTAL EN MENOS DE UNA SEMANA?

¿EL CURSO DE COCINA “EL ABUELO Y SUS MÚLTIPLES APLICACIONES”?

¿RECOMPENSA A QUIEN APORTE "MATERIA PRIMA" A ALGÚN RESTAURANTE?

HE INTENTADO LLAMAR PARA PEDIR INFORMACION PERO, EVIDENTEMENTE, NO HABLAN ESPAÑOL…

TENDRÉ QUE PULIR MI ACENTO CANTONÉS…

Tags: misterios, cocina

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4 Septiembre 2008

COLECCIONES

COLECCIONES

Pasé la mañana del pasado domingo buscando el número inicial de un coleccionable. Siendo un “starwólogo” aficionado y habiendo trasladado mi pasión por la saga galáctica a mi “padawan” . No era difícil intuir que mi hijo y yo necesitábamos tener esa primera nave de la colección de “Vehículos de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS”.

Cada inicio de temporada tras las vacaciones, bien sea después de verano o de Navidad, los quioscos se llenan de ofertas tentadoras de colecciones imposibles que puestos en orden en el suelo alrededor del punto de venta, generalmente nos impiden siempre acceder al montón de nuestro periódico favorito. Recuerdo que en mi infancia y adolescencia esas colecciones eran siempre enciclopedias genéricas o especializadas en cocina, jardinería o la II Guerra Mundial, que el librero de turno te iba guardando semanalmente y que con un poco de paciencia, el paso de bastantes meses, las tapas cíclicamente con sus correspondientes encuadernaciones; acababas con doce tomos en la estantería del mueble del comedor que luego no revisábamos nunca (…y lo bonitos que quedaban ¿qué?). Eran años en que el retraso cultural de este país se intentaba paliar de cualquier manera. Pero ¡Ya somos Europeos!... y tenemos Internet. La red y la tecnología han venido a sustituir a aquellos pozos de sabiduría por entregas. Ahora con un “clic” y en una fracción de segundo podemos saberlo todo sobre los peces abisales, las pistas de Nazca, o la estructura interna de un transbordador espacial. No nos hace falta ni saber inglés: el ordenador traduce por nosotros (penosamente, pero lo hace). Esta modernización en la adquisición de conocimientos ha llevado al mercado de los coleccionables a reciclarse. Ya es difícil encontrar una enciclopedia clásica. Sólo los inútiles cursos de inglés siguen en la brecha: eso sí modernizándose con los tiempos: donde antes había una cassette, ahora hay un DVD, tras haber pasado también por los formatos de cinta de video y CD. A estos fascículos se han ido uniendo colecciones imposibles como la que estuve buscando el fin de semana. En los quioscos hay muñecas, abanicos, insectos, coches de radio control para montar, barcos despiezados, casas de muñecas en la escala que bien podría ser un chalet adosado (¿Quién dijo que el sector de la vivienda está en crisis?), animales desaparecidos, replicas de esqueletos humanos (será por nuestra tendencia infantil no superada de “jugar a los médicos”), relojes de imitación (cuando ya todos miramos la hora en el celular), series rancias de televisión, cursos de dibujo y pintura que nos prometen convertirnos en el nuevo Klimt o en un prestigioso dibujante de mangas (y eso siendo tan torpes que cuando hemos usado el “canuto” para hacer la “O”, siempre nos ha salido cuadrada), obras completas de algún autor mediático (la de César Vidal, el “peculiar” locutor de la Cope, se adivina interminable, ya que el autor es capaz de sacar un libro casi por semana…) y las obras de autoayuda que, si las acabamos y analizamos lo que hemos gastado en completarla nos abocarían de nuevo a una irremediable depresión…

Oí una vez que a partir de la tercera entrega, las ventas caen al 50%. En el cambio de mes y cuando iniciamos octubre todo esto desaparece del quiosco por arte de magia y es difícil encontrar algún número mas allá del 4 o el 5. Creo que la realidad es algo más patética. Porque... ¿Alguien conoce a alguna persona que terminase la colección de muñecas de porcelana? Haciendo un cálculo rápido con el precio de las naves de STAR WARS y el número de entregas (60), la aventura saldría por más de 700 € (mas o menos el precio mínimo de una colección completa de cualquier tipo, aunque las hay que acabadas superan los 1.000 €). Un gasto excesivo para tiempos de crisis, por muy fan que sea uno.

Cada temporada el mercado se reinventa. Hay gustos para todos y siempre tenemos alguna colección que por ridícula o extraña supera a los demás y pone el listón del bizarrismo o lo hortera un poco más alto. Este septiembre, y si no sale nada nuevo, me han robado el corazón la vajilla de DISNEY con mantel, salvamantel y aspirador de mesa (No. No penséis que lo dan todo en la primera entrega por 3 €. Para nada. Hay que suscribirse para disfrutar de los “maravillosos” regalos); ya me imagino comiendo cada día bajo la mirada penetrante del ratón Mickey desde el fondo del plato sopero... Y sobre todo ha salido una estupenda COLECCIÓN DE ROSARIOS. La colección (60 piezas, parece ser el número estándar) se compone de libros de plegarias, los objetos de devoción y una funda de terciopelo para guardarlos. No se que éxito tendrá en un país que cada día esta más falto de Fe… Eso me lleva a pensar que el mercado debe cubrir las auténticas “necesidades” reales de los ciudadanos y ofrecer verdaderas y audaces colecciones. No estaría mal, siguiendo la vertiente religiosa, una colección sobre CILÍCIOS Y OBJETOS DE MORTIFICACIÓN PERSONAL completada con todo tipo de látigos para autoflagelarse (seguro que sería un éxito entre los miembros del Opus Dei). O una HISTORIA DEL PAN, con una hogaza en cada entrega, y con el numero 1 “la llesca del pan de pagés” y un “pan pita" indio de regalo.O una colección de INICIACION A LA PAPIROFLEXIA (especial para funcionarios) en la que darían con el fascículo inicial: UN FOLIO en blanco, para ir practicando. Para los avezados en las manualidades, saldría MANUALIDADES CON EL CERUMEN DE TU OREJA, ideal para los que quieren dedicarse a la escultura y el modelaje y no quieren hacer grandes dispendios en materiales… Y la mejor de todas. Porque seas varón no tienes que renunciar a tu propia colección de muñecas: MUÑECAS HINCHABLES PARA HOMBRES ADULTOS; con la replica en látex de Pamela Anderson, un kit de reparación de pinchazos…

O si no… al tiempo...

Tags: etica, ideas

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22 Agosto 2008

ESPAÑA.

MEDALLA DE ORO EN…

(la vuelta al mundo en 68… 2ª parte)

El Fuero de los Españoles, aquella seudo-constitución que se sacó de los galones, ese señor bajito que mandó en este país con las pistolas encima de la mesa y que firmaba sentencias de muerte a los 80 años sin que le temblase el pulso, nos definía como “Una Unidad de Destino en lo Universal”; gran definición para un país que se miraba el ombligo, se creía la cuna de la civilización occidental pero que estaba sentenciado por la historia a ser el pariente pobre, la hermana solterona y el furgón de cola de la vieja Europa. No hay nada más sabio que el paso del tiempo y ver las cosas con la perspectiva de la historia. “La Reserva Espiritual de Occidente” y otras lindezas que hacían al régimen del enano gallego creerse el mismo corazón del universo, se han quedado en una línea de texto, casi una anécdota patética en los libros que estudian la historia de este triste país. Supongo que no es sólo un síntoma de las dictaduras. Ni tampoco nazca del complejo de inferioridad que como país tenemos desde que nos enfrentamos a Estados Unidos por unas islas (¡Sí! ¡Hubo una vez en la historia que le tocamos un poquitín las narices a Big Brother!... y así nos fue…). La grandilocuencia autocomplaciente ha sido siempre uno de nuestros fuertes.

Con el invento de las guerras modernas los héroes de antaño, que alcanzaban la gloria a base de cortar cuellos a cuchillo y dar mandobles con la espada, han desaparecido. La crueldad contra el diferente ahora se llama racismo y no está bien vista en esta sociedad que tiende a la pasteurización de la historia y a lo políticamente correcto. Carentes de esos referentes, los deportistas han venido a sustituir con sus balones y raquetas a aquellos de cotas de malla, lanza y sable justiciero.

En los días previos a las Olimpiadas de Pekín (que alguien me explique por qué esa estupidez de de usar el topónimo Beijing, si no se le ha cambiado el nombre y siempre hemos usado su traducción) las gestas deportivas y mediáticas de este país auguraban un brillante papel. “España está de moda”, nos decían. El campeonato de Europa de fútbol, el mundial de básquet, los triunfos de Rafa Nadal en tenis, y Gemma Mengual en natación sincronizada hacían soñar a este país con llegar a la capital milenaria y como el caballo de Atila, dejar que no creciese la hierba al paso de nuestros atletas. La representación en casi todas las diferentes disciplinas hacía prever sacos ingentes de medallas de oro, o al menos así nos lo vendían los medios de comunicación. Con el paso de los días y la competición aquel número hipotético de oros se está reduciendo drásticamente, y la mayoría de los trofeos soñados, se han convertido en “casi-medalla”, es decir en cuartos y quintos puestos en el mejor de los casos. Sí, en el medallero estamos por la parte alta, por que con esa micro-élite de excelentes deportistas, alguna caerá… Acabaremos alrededor del puesto 15, que no está mal. A distancias estratosféricas de China o del “Amigo Americano” y además, como siempre, detrás de Reino Unido, Francia, Alemania y Italia. Hasta Holanda está por delante de nosotros… Siempre nos queda el consuelo de haber superado en el ranking a San Marino, Liechtenstein, Mónaco (¡fuck you, Alberto!!!), Andorra y El Vaticano… En resumen, “La misma mierda que en Atenas” como sentenció con inusitada clarividencia el taekwondista Juan Carlos Ramos al perder la medalla de bronce.

Pero hay un hecho no estrictamente deportivo que sí se merece una medalla y que en la vorágine del olimpismo se ha perdido. Hace unas semanas especulaba con el misterio de la desaparición del supuesto gastrónomo suizo Pascal Henry. La resolución del caso es menos apasionante de lo que pude imaginar… Siguiendo el rastro de las tarjetas de crédito, las cámaras de un cajero filmaron al señor Henry vivito y coleando y con un aparente estado de salud envidiable. Ese sinvergüenza y gorrón sofisticado (nadie sospechó que lo que había pasado era que simplemente se fue sin pagar…) nos ha dejado en el puesto que nos merecemos. No se fue montando escándalo y bronca por que las especialidades de Ferrán Adrià estaban frías o demasiado saladas, o simplemente eran asquerosas… No. Al contrario, tras conseguir un currículum envidiable de visitas y recomendaciones de los mejores cocineros, se levantó con la misma elegancia que había comido y salió con toda normalidad del restaurante “El Bulli” sin abonar los 240 € del menú. No lo hizo de la casa de su mentor Paul Bocuse, ni tan siquiera de los 38 restaurantes que le siguieron en su periplo por media Europa. Con la precisión de un relojero (suizo, por supuesto) tramó su estrategia para reírse del “mejor cocinero del mundo”, el más mediático internacionalmente, el que ha salido en portada de la revista Time, el que ha sido elegido entre las 100 personas más influyentes del planeta… Y lo consiguió. Lo imagino partiéndose de risa en su escondite de Ginebra (la ciudad, no la bebida) y negociando con algún programa de telerealidad, para contar su humillación al cocinero catalán. Porque ¿a quién se le ocurre querer s ser la vanguardia de la cocina mundial siendo un “pobre español”, un europeo de segunda fila?

Y nuestro ridículo internacional y las risas de media Europa no acaba ahí… tras la repercusión internacional de la “noticia”, se llegó a montar un amplio dispositivo policial de búsqueda por la zona de “El Bulli”, en la Costa Brava; con un centenar de hombres y helicópteros ¡seis dias después! de que en Suiza se hubiese localizado a semejante caradura. La Interpol había informado a la policía autonómica a través de su enlace en Madrid el hallazgo del tipejo y el agente de enlace estaba “indispuesto“ el día que llegó la comunicación, por lo cual no llegó la información a la jefatura de policía catalana.

Creo que tras estas tomaduras de pelo e ineficacias administrativas, nos merecemos otra medalla de oro por todo eso….

…Al país más IMBÉCIL.

Tags: misterios, etica

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13 Agosto 2008

ENTRE VIÑEDOS (Cuento)

Cuando decidió ir por primera vez al médico, Esteban, llevaba varias semanas encontrándose mal. En un principio pensó que se pasaría solo. Era un pequeño malestar al levantarse, ni siquiera era dolor, que conforme pasaban las horas de la mañana, iba desapareciendo. Pero no. Con los días, aquella pequeña incomodidad iba creciendo y se estaba convirtiendo en un problema. Al cansancio se habían añadido dolores musculares, y la desgana y el desánimo le duraban todo el día. No tenia energía para nada, no pasaba por el gimnasio, ni salía los sábados y domingos en bicicleta por el pueblo. Sólo deseaba llegar a casa para relajarse en la ducha y tumbarse en la cama. El último fin de semana lo había pasado en el sofá, intentado hacer ejercicios de relajación y deseando que llegase el lunes para poder estar distraído y no pensar.

No quería darle demasiada importancia y buscó la opinión del doctor Gálvez, el médico del pueblo, al que conocía desde niño, justo desde aquellas primeras tardes de Noviembre en las que el doctor aparecía con su dos caballos por la finca y pasaba la tarde con su padre entre los viñedos y la bodega y después marchaba con un tonelillo lleno del primer vino joven del año. “Es mejor que un BEAUJOLAIS”, solía repetirle su padre... El viejo doctor, a punto de jubilarse, trillado en curar a recios hombres del campo le había recetado unas vitaminas tras auscultarlo y ver que tenia la presión sanguínea y el pulso correctos, pensando que sólo sería un poco de debilidad. Pero no mejoraba. Fue entones cuando recurrió a la mutua médica que tenían contratada en el trabajo. En el gimnasio había coincidido alguna tarde con un par de doctores, Eladio y Pascual, con los que había establecido una mínima amistad. En una primera visita le habían hecho unas analíticas y aunque los parámetros habían salido normales, en el análisis de sangre, habían encontrado algo extraño. No era concluyente. Por eso el doctor había pedido otros análisis más específicos...

La llamada de Eladio, había aumentado su preocupación. No quiso comentarle nada por teléfono y solo le pidió que pasase lo antes posible… Así que tras salir del trabajo decidió ir a la consulta directamente, sin comer, para poder hablar con el médico.

-Pasa… esta mañana han llegado los resultados… - Eladio era un medico joven, buena persona, trasmitía confianza y siempre recibía a todo el mundo con una casi imperceptible sonrisa, dando tranquilidad a sus pacientes. La seriedad del gesto y la sequedad de sus palabras advirtieron a Esteban que algo grave pasaba.

-Primero dime como estás – le interrogó el doctor mientras se sentaban a ambos lados de la mesa.

-Fatal, la verdad. No he mejorado. Al contrario. Voy a peor. Cada día me cuesta mas levantarme… me duele todo, empiezo a tener pequeños mareos a media mañana… Sólo estoy medianamente bien en la cama, porque de día lo paso fatal. Me agoto con cualquier cosa. Me cuesta incluso sentarme en la mesa de dibujo…

-¿Duermes bien?

- La verdad es que si… Noto un poco el calor, en verano es lógico ¿no?, pero me duermo enseguida y lo hago de un tirón…

El doctor tomó lentamente un sobre grande de encima de la mesa, abrió la lengüeta y sacó otros sobres más pequeños. Buscó uno que llevaba el nombre de “Esteban Pedraza” –este es- murmuró para si mismo. Sacó de él tres folios y los desplegó en la mesa, delante de él.

-Bien… creo que empezamos a saber, por lo menos, de donde viene…

Con una pluma estilográfica, marcó cuatro círculos mal hechos alrededor de unas palabras impronunciables, en dos de los folios.

-Es una intoxicación. Esto no tendría que estar en tu sangre, ni en tu orina…

-¿Qué es?

- No quiero asustarte… Es algo tóxico… Son componentes de algunos herbicidas, pero creo que también se utiliza en productos para combatir algunas plagas de insectos y así… No estoy muy seguro. He llamado al laboratorio cuando lo he visto y me han dicho que intentarán averiguar algo más…

Miraba hipnotizado las gráficas y esos cuatro óvalos hechos a pluma por el médico…

-Entonces…- dejó la frase en el aire, mientras intentaba poner mentalmente en orden la información.

-…Deberíamos establecer la procedencia –dijo Eladio –tenemos que saber como ha llegado a tu cuerpo... ¿tomas drogas?

Estaban seguía casi en estado catatónico. La pregunta del médico le devolvió a la realidad.

-¿Crees que a mis 47 años todavía fumo porros?...

- No es eso, pero podría ser que si “supuestamente”- Eladio marcó la pronunciación de la palabra con la voz, para intentar no acusar a su paciente - fueses toxicómano intravenoso, o hubieses inhalado coca y te hubiesen pasado un producto demasiado cortado y tóxico…

Esteban sonrió. Le hizo gracia la corrección del lenguaje.

-Tranquilo. No tomo nada. La última raya de coca me la tomé con 20 años… Además ya sabes que no fumo.

“Inhalado”. La palabra se le quedó a Esteban dando vueltas a la cabeza…

-¿Podría ser… de algún producto de la fumigación de las viñas? Ya sabes que vivo en medio del campo…- dijo buscando una explicación coherente.

-No creo... En las cantidades que das en sangre y en orina, yo diría que ha de ser inyectado o ingerido- Dijo señalando los parámetros de los análisis… ¿no te habrás hecho cubatas con insecticida?

Sonrió de mala gana. Se encontraba tan mal que no le pareció demasiado graciosa la broma…

El médico continuó –Bien… Si descartamos la vía intravenosa solo nos queda la ingesta… ¿Dónde sueles comer? Podría ser alguna intoxicación…

-Ya lo pensé. Pero ¿yo sólo? Nunca he sido alérgico a nada y si hubiese algún caso más ya habría salido en la prensa, además como en los mismos restaurantes de siempre, generalmente con Carlos, del gabinete, o con algún cliente… y él está bien. Y en casa… -se quedó pensando un momento- apenas cocino si no es en fin de semana… Y si dices que es un herbicida, ni siquiera cultivo el huerto, no tengo tiempo. Lo compro todo en el super.

Eladio intentó hacer otra pequeña broma –Pues no se… A lo mejor tienes algún enemigo…

La verdad es que no le dio demasiada importancia a las palabras del médico, hasta que al día siguiente, en el despacho de “Pedraza y Yuste” habló con Carlos. Ya le había comentado de pasada, sin entrar mucho en detalles, su malestar, pero esa vez se fue más sincero con las conclusiones del médico.

-Ese va a ser Frank Gehry, que le estamos haciendo sombra.

Esteban intentó sonreír con el chiste favorito de Carlos. Su gabinete de arquitectura estaba empezando a conocerse pues las viviendas sociales que habían hecho para Hilversum cerca de Utrech, en Holanda, habían salido en revistas especializadas y el proyecto había tenido varios premios internacionales. Estaban orgullosos de ese trabajo: un pequeño gabinete de arquitectura, que ni siquiera estaba en una gran ciudad, codeándose con los grandes nombres del mundo… Era rara la semana que no les llegaba alguna petición para otros proyectos en los rincones más inverosímiles del planeta.

-¿Así que Eladio piensa que te están envenenando? – preguntó con cierta incredulidad.

-Dice que mientras no sepamos exactamente de que se trata, es una posibilidad que no debería descartar.

- ¿Y quién te quiere muerto?

-Eso digo yo… “¿quién?”…

-¿Tu esposa?

Esteban pensó en Pilar. Llevaban años divorciados. Nunca habían tenido conflictos, ni siquiera cuando decidieron separarse diez años atrás. Tuvieron una relación civilizada siempre, por el bien de su hija y cuando ella le pidió el divorcio no puso problemas y no quiso juzgar la “locura” de irse a Buenos Aires a vivir con su nueva pareja que había conocido por internet. La verdad es que le había parecido un buen tipo en uno de los viajes que había hecho a España y Pilar se lo había presentado. Ahora Pilar y Elena vivían al otro lado del Atlántico. Su hija había venido a pasar el verano anterior con él. Le iba bien en Argentina. O al menos era lo que aseguraba los domingos por la noche cuando solían hablar un poco a través del ordenador.

-No. Ni aunque estuviese viviendo a mi lado, Pilar, sería incapaz de hacerlo. Además no va a coger el avión para venir a escondidas a ponerme cianuro en la sopa…

-… Algún vecino… algún familiar… el “mayordomo”… -Carlos, siguió haciendo la lista de posibles culpables ficticios o reales. -¿Debes dinero a alguien? ¿Tienes algún conflicto en el pueblo? ¿La mafia rusa te persigue?

-Nada. Lo llevo pensando desde ayer y no me sale nadie… No se que pensar. Creo que no tengo enemigos. No debería obsesionarme con esa idea…

A pesar de todo, Esteban no podía borrar de su mente la imagen de una mano misteriosa, echando un tóxico en su comida.

Pasó el fin de semana dando vueltas en el todoterreno, por el pueblo. Paraba en una calle y desde dentro del coche, observaba la cara de sus vecinos intentando adivinar cual de ellos era su enemigo. Nada. Todos parecían normales. Pasaban anónimamente delante del coche y se perdían por las esquinas…. Con la venta de la finca no había tenido problemas. A la muerte de su padre, el viñedo lo había gestionado la cooperativa, ya que él ni su hermano se podían hacer cargo del terreno. –“Sois unos descastados” –les repetía su padre al ver que ninguno de los dos había seguido con la tradición familiar: su hermano ejercía de abogado en un importante bufete de Sevilla y él, tras acabar arquitectura, se había ido a Logroño a vivir con Pilar. Desde la misma cooperativa, encontraron un comprador que le aceptó la condición de no incluir en la venta la vieja casa de labranza, en medio de las viñas. Esteban siempre había soñado con la idea de montar allí su estudio de arquitectura y trabajar en medio del campo, pero al final prefirió dejar el despacho en al ciudad, hacer una importante reforma en el viejo caserón y adaptarlo para hacerse una vivienda a medida. Con el dinero de la venta tampoco hubo ningún conflicto. Su hermano estuvo de acuerdo con el proceso y sacó una buena tajada. Él, había dejado un fondo a nombre de su hija que sólo podría utilizarlo al cumplir la mayoría de edad y tras pagar la reforma de la casa, no le había quedado mucho, pero no le importaba. Estaba contento con el resultado y no necesitaba más dinero, el gabinete de arquitectura daba lo suficiente para vivir.

Aunque no se fue nunca del todo, los años que estuvo viviendo fuera habían hecho que los amigos de su infancia y adolescencia hubiesen ido desapareciendo o se diluyesen con los matrimonios; tal vez por eso no hacía mucha vida social en el pueblo. Su trato era correcto con todo el mundo. No había problemas. Las facturas de la reforma habían sido pagadas al contado. No tenía queja de nadie, ni esperaba que nadie la tuviese de él. Su única actividad cotidiana, era comprar de vez en cuando en el supermercado o en alguna tienda e ir a buscar el periódico a la librería del pueblo, a la que se acercaba hasta antes de la enfermedad en su paseo en bici. Ahora no podía hacerlo. Las últimas veces bajaba al pueblo en coche o simplemente no bajaba y se quedaba en cama.

Carlos le insistió en la broma de “el mayordomo”, pero la verdad es que Manuela, la chica que venía tres veces por semana a limpiar tampoco podía ser. Era una joven con mala suerte, viuda, sin hijos que había contratado a través del doctor Gálvez. Apenas tenía trato con ella. Se veían una o dos veces al mes, por que cuando ella llegaba, Esteban ya había salido para la ciudad. No tenía queja de su trabajo. No era muy desordenado y suponía que a la chica no le costaba demasiado tener la casa limpia. Nunca le había faltado nada. El viejo médico le había dicho que era de confianza y con el tiempo, ella, se lo había demostrado. Le pagaba a través de un ingreso bancario y alguna vez la había invitado a comer, pero desde que estaba rehaciendo su vida con un reciente novio -según le había contado la chismosa dueña de la librería-, esos escasos almuerzos “de agradecimiento” habían desaparecido.

-Seguro que es ella- le insistía su compañero en broma- es la única que tiene acceso a lo que comes. Yo que tu la vigilaría. Seguro que te inyecta mercurio en las latas de cerveza. Tenías que haber puesto un circuito cerrado de televisión y ahora la pillabas con las manos en la masa…

-¡Qué no! ¡Que ella no es! No insistas. Además… ¿Qué motivo tiene? Reviso todo lo que hay en la nevera y no manipula nada.

-A veces la gente se desquicia… Salen casos en los periódicos… Y hay venenos que no se notan…

Había pensado en lo de la videovigilancia pero ¿para qué? Con una alarma conectada a la central de seguridad tenía más que de sobra. A pesar de la proximidad de Logroño, Fuentemayor era un pueblo tranquilo. Todo el mundo más o menos se conocía. Esteban no tenia noticias de delitos, ni crímenes pasionales, ni robos, ni ajustes e cuentas… No se imaginaba a los ancianos que se sentaban en los bancos de la calle mayor a pasar la tarde viendo circular los coches, vestidos de mafioso y hablando un italiano macarrónico… Tal vez fue para tranquilizar a Carlos, o muy probablemente para hacerlo él mismo –a lo mejor algún desconocido entraba en casa sin saberlo él- por lo que Esteban empezó a pensar en la idea de instalar una cámara oculta. Pasó una tarde navegando por internet, saltando de página en página para tener una idea de lo que podía adaptarse a su necesidad, pero no encontraba –o no sabía concretamente- lo que quería. Fue al rozar con el dorso de la mano, mientras movía el ratón, la web-cam, cuando tuvo una idea.

La “cam” era inalámbrica, con buena definición de imagen y zoom. La podía manejar desde el ordenador o con un pequeño mando a distancia. Era uno de esos caprichitos tecnológicos que de vez en cuando tenía; como la réflex digital, el plasma, el dvd con disco duro… Seguro que serviría. Miro alrededor de la estancia buscando un sitio donde camuflarla. En la reforma, había tirado un tabique haciendo una gran sala para todo. En un lateral, estaba la cocina, después y a modo de separación había hecho construir una especie de mesa-mostrador-barra de piedra; a continuación tenía una gran sala donde estaba la televisión plana de 42 pulgadas colgada de la pared, unos cómodos sofás en frente en forma de “U” con una mesa delante,bajita, de aspecto rústico. La última parte la ocupaba una mesa de despacho con el ordenador, y tras ella una de las mesas de dibujo, para terminar con dos estanterías a los lados de una chimenea. Hacía prácticamente la vida allí. Entre la barra de piedra y el sofá había una puerta que daba a un pasillo donde estaba la puerta principal de la vivienda y la escalera para subir arriba. En el piso superior tenía el dormitorio, otra habitación llena de libros, y un estudio con un gran ventanal que daba a los campos de viñas, una vista espectacular, donde había instalado la otra mesa de dibujo.

La parte alta de la estantería sería un buen sitio para tener una visión general de la sala. Abrió el ordenador y conectó la cámara. Con la ayuda de una escalerita plegable, la colocó discretamente entre unos libros y unas figuras de imitación de los guerreros de Xian que compró en un viaje a Pekín y se sentó delante de la pantalla. Con el mando a distancia, bajó un poco el objetivo y amplió ligeramente la imagen. Era bastante nítida. Tenía una visión global de la puerta de entrada, la zona del sofá y la cocina al fondo. Con un poco más de zoom se veían bastante bien hasta los botones de la campana extractora. Buscó un programa de grabación y enlazó la imagen de la cam. La dejaría grabando sobre el disco duro y no tendría problemas, con el espacio que le quedaba en la memoria podría grabar unas 50 horas seguidas. No era necesario. Con tres o cuatro habría bastante. Hizo una prueba: apagó la pantalla y dejó el equipo grabando mientras él mismo deambulaba por habitación. Después revisó lo que había registrado. La imagen se veía bien. Vio como él mismo se sentaba en el sofá, se levantaba, abría el horno, lo cerraba, colocaba bien el jamonero que había sobre la encimera de mármol, volvía al sofá… Justo lo que había hecho minutos atrás. Al día siguiente, miércoles, día en que Manuela venía a limpiar, antes de salir para el despacho, dejaría todo funcionando con la pantalla apagada. A ella no le extrañaría ver las lucecitas del ordenador conectado, por que prácticamente siempre lo dejaba así.

Llegó tarde de la ciudad. Se había entretenido demasiado intentando acabar un proyecto de apartamentos en San Carles de la Rápita que necesitaban entregar cuanto antes. Quería ver lo que había grabado pero se encontraba verdaderamente mal. Hacía calor y buscó un refresco en la nevera. Se sentó delante del ordenador, abrió la pantalla y derivó la imagen a la televisión. Extendió una pequeña antenita de un dispositivo y se fue al sofá. Con el teclado sin cable revisaría la grabación. Se tumbó de lado y le dio al “play”. No había audio. Parecía una foto fija de la habitación. Puso doble velocidad para pasar la imagen más rápido. De pronto, como en una película de cine cómico apareció Manuela por la puerta. Volvió a poner el video a velocidad normal. Todo le pareció correcto. Dejaba el bolso en el sofá. Limpiaba la sala. Ordenaba cosas. Se perdía por la puerta para limpiar la parte de arriba. Volvía. Abría la nevera. Se servía un vaso de agua que luego limpiaba… Y se marchaba, dejando la falsa imagen inmóvil, de antes de su llegada. Buscó con el teclado, el punto donde aparecía la chica otra vez y volvió a ver las imágenes. No, no era ella. Todo era absolutamente normal… Decidió grabarla unos días más y las imágenes siempre eran las mismas. No hacía nada sospechoso. También revisó las grabaciones hasta el final… ¿y si volvía y no se había dado cuenta? ¿Y si entraba otra persona cuando la chica se había marchado? ¡Que estupidez! En todas las grabaciones, Manuela, antes de salir se la veía conectando la alarma como él le había enseñado y Esteban la encontraba siempre correctamente programada a su regreso.

Pensó que se estaba volviendo loco. Se empezaba a obsesionar con la posibilidad de que alguien entrase en la casa. Las pruebas, la lógica, le decía que no. Pero aún así… Había prestado algunas llaves mientras hizo las reformas para que carpinteros, albañiles y fontaneros, pudiesen trabajar con comodidad mientras el estaba en la ciudad. ¿Y si algún desalmado había hecho copias? ¿Y si alguien sabía desconectar la alarma de alguna manera que el desconocía? Decidió grabar también durante los días que Manuela no venía a limpiar. Pero nada. En las tres grabaciones que hizo, siempre se veía la sala vacía. Horas y horas en las que con un poco de de atención, sólo podía ver cambiar la luz que entraba del exterior. Pero nada más…

¿Y por la noche? ¡Claro! ¡Era más fácil! Mientras estaba en casa no tenía la alarma conectada. Además, con el calor, solía tener varias ventanas discretamente abiertas… ¿Qué podía perder? Grabaría durante algunas noches para descartar también esa posibilidad…

Esperó al anochecer para hacer unas pruebas. Dejó una ventana abierta para que la luz de la luna en cuarto creciente iluminase algo la sala. Revisó la instalación de la cam. Comprobó de nuevo la memoria y lo conectó todo. Apagó todas las luces… Deambuló por la habitación como había hecho días antes. Luego volvió al ordenador para comprobar la grabación. En la imagen azul oscuro que le daba la pantalla, distinguió la penumbra de la habitación. Se veían con cierta dificultad las lucecitas del horno y de la nevera al fondo; más cerca se apreciaba el sofá y la mesa pequeña. Se distinguió en su merodeo de prueba por la habitación… -Tal vez no serviría- apenas se le podía distinguir la cara. Pero lo intentaría de todos modos. Borró la grabación y lo preparó todo de nuevo para conectarlo justo antes de ir a dormir.

Tardó en levantarse. El dolor de cabeza era insoportable. La verdad es que le dolía todo: las manos las piernas, la espalda, el estómago… Con un esfuerzo sobrehumano se fue a la ducha. Al salir buscó el móvil y le mandó un mensaje a Carlos diciendo que se retrasaría un poco. Bajó a desayunar. Se acercó al ordenador y paró la grabación. Desde ahí echó un vistazo a la habitación. Todo parecía normal. Fue a la cocina y se preparó un zumo de naranja. Después volvió al “pc” y lo ajustó todo para revisar la película desde el sofá. Conectó enorme pantalla de plasma, buscó en canal donde recibía la imagen del ordenador y le dio al “play”.

La imagen no era perfecta pero distinguía bien la habitación. Puso el avance rápido. Apenas había diferencia en la calidad de reproducción… De pronto un fogonazo de luz iluminó la pantalla. Esteban notó como se le aceleraba el corazón. Paró la imagen y rebobinó, hasta unos segundos antes que se encendiese la luz de sala. Puso la imagen en reproducción normal y observó con atención la pantalla. La luz se encendió de nuevo y por la puerta entró una imagen familiar. Demasiado familiar.

Con la misma fascinación que un niño mira un acuario por primera vez, Esteban observó como él mismo entraba con toda naturalidad en la cocina. No recordaba haberse levantado, y parecía bastante consciente para estar medio dormido. Recordó que al principio de su matrimonio, Pilar le había dicho que en ocasiones hablaba en sueños… Pero eso era otra cosa. El Esteban de la pantalla se acercó con naturalidad a la nevera. Sacó un cartón de leche y lo puso encima del mármol. Buscó un vaso largo y lo llenó de leche. Después se acercó al fregador. Abrió la puerta de la parte baja y puso al lado del vaso una caja verde. Desde el sofá Esteban reconoció enseguida esa caja. Era el matarratas que había comprado meses atrás para combatir una pequeña invasión de roedores. Entonces se vio a si mismo, cómo abría la caja y ponía tres cucharadas del producto en la leche.

Mientras lo removía, el personaje de la pantalla se giró. Miró a la cámara y sonrió con malicia. Alzó el vaso haciendo un brindis y se lo bebió de un trago. Después, dejó el vaso encima del mármol volvió a sonreír a la cámara…

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3 Agosto 2008

La vuelta al mundo en 68…

La vuelta al mundo en 68…

(Misterios inconfesables en la alta cocina)

Imaginemos una doble página de un álbum o de una historieta, lleno de personajes diminutos con chaquetillas blancas y gorros de cocinero. El escenario lleno de mesas y utilería de cocina. Solo nos faltaría esconder un personaje con pinta de despistado, gafas redondas, gorro y camiseta alistada roja y blanca (horizontales, que si no, nos sale del Atlético). Evidentemente sería otra estampa de “¿Dónde está Wally?”. Más o menos es lo que a pasado con Pascal Henry, que con una pinta mas refinada que el simpático mochilero, ha desaparecido (Sí. En el sentido mas literal de la palabra) entre los mejores cocineros del mundo.

El señor Henry se ganaba la vida como mensajero y tenía como una de sus grandes pasiones la gastronomía. Solía visitar una vez al año el “Hotel-de-Ville de Crissier” en Suiza, y había dedicado sus últimos ahorros a hacer una especie “de vuelta al mundo” visitando los 68 restaurantes de tres estrellas de la guía Michelin. Apadrinado por el gurú de la cocina francesa Paul Bocuse, inició su suculento tour el 5 de mayo en su restaurante de Lyon. Bocuse le regaló una libreta donde el cocinero anotó el menú tomado por Henry y donde los grandes chefs deberían anotar de su puño y letra, los platos servidos al singular cliente. Bocuse también se encargó vía mail, de anunciar a todos sus colegas la visita y de informar sobre la peculiar aventura, rogando que diesen el mejor trato al aficionado gourmet. La experiencia serviría probablemente para, en colaboración con el crítico gastronómico de LA TRIBUNE DE GENEVE Alain Giraud, hacer balance en un libro.

Tras pasar por algunos de los mejores restaurantes franceses, Pascal Henry, atravesó con su motocicleta la frontera de los Pirineos hace un par de meses, para visitar a los más afamados pitanceros españoles. Pasó por “El Racó de Can Fabes” de Santi Santamaría. De ahí a los fogones del “Sant Pau” de Carme Ruscalleda, para llegar el pasado 12 de Junio a “El Bulli” con el visionario Ferrán Adrià al frente. Tenía reservas hechas para sus siguientes visitas en Euskadi. “El Akelarre” de Pedro Subijana, “Martin Berasategui”, y “Arzak”. En el restaurante de Juan Mari Arzak tenía que comer el 14 de Junio. Había hecho la reserva a través de la página web, y unos días antes Juan Mari, había recibido el correo de Bocuse, explicándole la aventura, y deseando al comensal una feliz estancia en el local. Pero no llegó a sentarse. En el restaurante “El Bulli”, la parada numero cuarenta de la singular ruta, se pierde la pista del peculiar personaje. Al final de la cena, con la excusa de recoger unas tarjetas de visita, sale del restaurante y ahí desaparece. No vuelve a entrar. Se le pierde el paradero y nadie sabe donde está. No deja rastro. Ni la motocicleta, ni reservas de hotel ni nada de nada. Extrañamente, parece ser que una semana después, confirmó su próxima cita en el restaurante “Maison Marc Veyrat” en la Alta Saboya, para el día 19, pero no llegó a presentarse. Desde entonces no hay una pista del tal Henry. La policía española ha estado en el restaurante de Ferrán Adrià, en Girona, investigando e interrogando al personal, pero no ha podido aclarar nada. Lo más extraño de todo ha sido el muro de silencio que se ha levantado después del incidente. Sólo tras dos meses, y la investigación de un periodista de LA TRIBUNE… el caso ha salido a la luz.

Curiosamente el mismo día que la prensa española saca a la luz la historia, EL PAÍS, en su sección gastronómica habla de la nueva temporada del restaurante “El Bullí”. Ferrán Adrià, considerado desde hace años “el mejor cocinero del mundo”, nos vuelve a sorprender con sus nuevas y arriesgadas propuestas. Pipas de mandarina, brazo de gitano con remolacha menta y yogurt con fresas a la parrilla, galletas de tomate crujiente y miniorquídeas de la pasión se adentran y se entremezclan por caminos desconocidos de la cocina oriental milenaria para reinventarla a su desquiciada visión. Desde hace algunas temporadas en sus platos se han ido introduciendo especias, algas, encurtidos, caldos, setas y otros ingredientes que investiga Adrià en su taller de cocina, y que trae de sus viajes a Japón y otros países del Extremo Oriente. Esta temporada, esa tendencia asume su máximo riesgo. Sus platos se han llenados de los extraños nombres de ingredientes (shiso, ponzu, moshi, shitake, yuku, umeboshi), que Adrià usa con desparpajo…

No se si alguien de la policía habrá relacionado las dos noticias… Tal vez, el señor Henry, asustado por la complejidad del menú (con gran inspiracion oirental) consideró que lo que se le avecinaba sería insufrible, ya que le quedaba la etapa nipona de su tour; salió corriendo despavorido, en busca de una farmacia para hacer acopio de bicarbonato. O al imaginar la factura, puso pies en polvorosa (por que hay gente con un “rostro” impresionante y se las inventan todas para comer de gorra), cosa que ya habría hecho en todos los restaurantes visitados, que por prestigio y corporativismo (el gremio de los grandes chefs es un círculo secreto, peor que los médicos, el Ejercito , o la Iglesia y al que se sale de sus inconfesables reglas, “no sale en la foto”; o si no que se lo pregunten a Santi Santamaría) no lo habrían denunciado; sólo Adrià, al recibir una crítica del comensal sobre la temperatura de un caldo de trufa y foie-gras (probablemente estaba demasiado frío) y no soportarla, se ha atrevido a denunciar al cliente huido y gorrón.

O tal vez el misterio esté resuelto con un poco de sabiduría popular. Seguro que todos hemos oído con qué ingredientes rellenan los rollitos de primavera en los restaurantes chinos. O con qué harán el cerdo agridulce, la ternera con setas, el pato laqueado y el pollo con limón y almendras, cuando todos tienen el mismo sabor y textura y es imposible discernir qué cosa es cada una. Esas leyendas nos llevan a animales poco conocidos y por lo tanto carísimos, que elevarían el precio de los populares restaurantes orientales. Pero hay una carne mucho más barata a “encontrar” en el mercado. Tal vez Adrià se ha empapado de “esa” cultura milenaria y ha aplicado sus deconstrucciones, espumas y esferificaciones a "esos" productos… En las ollas de “El Bulli” podría estar la solución al misterio. ¿O existe alguien que haya visto el entierro de algún chino?

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5 Julio 2008

CERRADO POR VACACIONES

Me voy de vacaciones. Estaré ausente unos días dedicado a mi familia, a descansar, a pasear y recuperar fuerzas…

Había pensado en dejaros una lista de enlaces a blogs o páginas que me parecen interesantes… pero no quiero ser dogmático con las webs, y en los blogs ya nos vamos conociendo todos… Así que he pensado dejaros una especie de TOP 10, de una de mis pequeñas pasiones… Así cuando estéis aburrid@s os dais una vuelta por aquí, para ver un par de videos, sonreír y volver otro día a picotear otro poco…

Una de mis muchísimas pasiones (¿recordáis el subtítulo de mi blog?) es el teatro, especialmente los musicales. Aquí os dejo algunos números o canciones que están entre mi ADN emocional. Algunas, no son exactamente de la obra de teatro, pues hay grandes musicales que nunca se hicieron en ese formato, o prefiero su versión en cine… No hay un orden concreto de preferencia, los podéis consumir en el orden que prefiráis… sólo hay que abrir la puerta y empezar a disfrutar… Volveré pronto. Lo prometo. Os echaré de menos...

Una de las grandes películas y un gran musical de la Disney: LA BELLA Y LA BESTIA. Alan MENKEN
y Howard ASHMAN, los autores del libreto, en estado de gracia. Lumiere, el candelabro, como maestro de ceremonias…

FLOR DE NIT es sin duda el gran musical sobre Barcelona. Narra la vida de una muchacha con el corazón dividido entre dos amores, un periodista brillante y prometedor y un trabajador, miliciano e idealista. La Barcelona de los cabarets del Paralelo (nuestro Brodway nacional) poco antes de la Guerra Civil. En este número; tres amigos: un artista, un empresario y un periodista , los tres de los barrios altos, le declaran su amor a la ciudad...

El 10ª Aniversario de LOS MISERABLES, en Londres lo celebraron con una representación concierto, con orquesta sinfónica, coro de 100 voces, los actores en primera fila, y una sorpresa final. Al terminar el concierto, entran los actores de los 17 países que en ese momento están representando el papel de Jean Valjean alrededor del mundo. En España, México o Argentina no había representación, en esos días, de este musical, así que nos quedamos sin oír un trocito en español.

HEDWIG Y EL CENTÍMETRO CABREADO (o … LA PULGADA FEROZ, por que se ha traducido de las dos maneras) es un musical diferente. Cuenta la historia del líder de una banda de punk-rock, transexual, que en la operación de cambio de sexo, algo salió mal… de ahí el título. La película es tristísima, y el tema de El Origen del Amor realmente hermoso.

De JESUCRISTO SUPERSTAR no puedo decir mucho más de lo que no se haya dicho ya. De los últimos montajes que se han hecho en Londres os dejo el tema de Herodes. A Rik Mayall, el actor que le da vida, lo descubrí mucho más joven, en una estupenda (y salvaje) serie de TV que se llamaba The Young Ones ¿alguien le recuerda?

DAGOLL DAGOM es una compañía que ha luchado por darle una cierta dignidad al musical autóctono (FLOR DE NIT era un montaje suyo). MAR I CEL (MAR Y CIELO) es su gran éxito… La historia de una doncella cristiana, secuestrada por unos piratas musulmanes, y que se enamora del capitán de la banda. La canción de los piratas, que cerraba el primer acto, es todo un himno… EL MAR ES UN DESIERTO DE AGUA… y el barco navegaba en el escenario!!!!

Una versión libre de LA BOHEME es RENT. Años 80. El sida empieza a hacer estragos en las personas. Historias de amor y desamor en un ático alquilado a unos jóvenes soñadores… son TIEMPOS DE AMOR

Antes de que Johnny Deep agarrase la navaja, SWENNEY TOOD ya era un clásico del teatro musical. Buceando por Internet he encontrado esta versión estupenda en español. No se pasen por la barbería de Swenney, si no quieren acabar siendo un manjar exquisito…

Con relatos de Dorothy Parker y canciones de Cole Porter, DAGOLL DAGOM, hizo un sofisticado musical sobre las relaciones de pareja TE ODIO AMOR MIO. De ahí este tema, en una versión que se interpretó en una gala de los premios MAX... por eso, TU ERES MÁS...

Todos los amantes del género deseamos que la Disney se atreva a hacer con actores reales y en teatro PESADILLA ANTES DE NAVIDAD. De momento, disfrutemos una y otra vez con Jack SKELETOR y su corte de monstruos en esa fantástica película creada por Tim Burton. ¿te atreves a entrar conmigo en la ciudad de HALLOWEEN?

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1 Julio 2008

TO BE OR NOT TO BE

Soy o no soy

No soy yo. Desde hace tiempo sospecho que la imagen que me devuelven los espejos no es la mía. Por la mañana, cuando entro en el cuarto de baño, el tipo que se refleja en el lavabo hace lo mismo que yo. SI miro a mi derecha, él lo hace a la izquierda. Si sonrío, sonríe. Si bostezo, también lo hace, sincronizádamente conmigo. Cuando me rasco la nuca, él también lo hace. Coge el cepillo de dientes con su mano izquierda mientras yo lo mantengo en la diestra… Si canturreo, el mueve los labios al compás de mis notas, pero solo oigo mi propia voz... Si limpio mis orejas con un bastoncillo el también lo hace… pero sospecho que no soy yo.

Le tiendo pequeñas trampas a ese tipo. Intento hacer cosas insospechadas, imprevistas. Me agacho de repente y estoy unos segundos sin que me vea, para aparecer de repente, y de momento, el también aparece. Cuando voy a la peluquería, el también aparece con el mismo corte de pelo… Me rasco la barba, como dando a entender que quiero afeitarme, y al ir a alcanzar la maquinilla, mis dedos agarran el bote de desodorante… y el hace lo mismo. Le miro fijamente a los ojos, intentando aguantarle la mirada, y se queda ahí impasible mientras yo no pestañeo… A veces tengo la sospecha que vive ahí, dentro de ese mundo virtual inverso al mío. Sentado en un taburete, fuera de mi ángulo de visión, esperando que yo entre para hacer mis gestos repetitivos, ya aprendidos de memoria durante años; para intentar ponerme nervioso. Lo imagino riéndose de mí, pensando que no consigo atraparlo, que un día más ha vuelto a salirse con la suya, que me ha vuelto a engañar…

No puedo ser yo. Sí, reconozco que se me parece enormemente. Que tiene unos ojos idénticos a los míos, la misma cicatriz en la ceja; pero, claro está, el la tiene en la derecha… El mismo pelo despeinado… el mismo desaliño por la mañana… O no. No puede ser que yo tenga ese aspecto. No acepto esas ojeras de dormir poco, de haber pasado la noche de juerga… Yo intento llevar una vida ordenada, correcta; del trabajo a casa y de casa a la oficina… No puede ser que sea yo ese personaje que parece haberse bebido de un trago, o de miles, toda la madrugada… Ese aspecto pendenciero, esa media sonrisa, casi maléfica, esa pinta de golfo no es la mía… esa cara resacosa, embotada, acartonada, con los ojos hinchados y enrojecidos no me pertenece, no la reconozco como propia…

...Por que yo, anoche creo que no salí… o al menos ahora, delante del espejo, no lo recuerdo.

Tags: ideas, cuentos

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Sobre mí

Historias. relatos, cuentos... que se yo. ¿Verdad? ¿Mentira? Realidad... Ficción... No lo se. No se nada de mi... De nadie... De nada... Soy Jeckill y Hide, Dorian Grey y su retrato... El asesino y la victima... El replicante y el Blade Runner...o tal vez nada. Un hueco. El vacío. Solo la máscara que ves...

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