LOS ELEGIDOS. Una fantasía moral y política.(2) cuento
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enlace a la primera parte: http://los-cuatrocientos-golpes.espacioblog.com/post/2008/10/06/los-elegidos-fantasia-moral-y-politica-i#c3703414
Sonaron unos golpecitos en la puerta. Tras un enorme guardaespaldas de Luisiana apareció Sarah, menuda, con un impecable traje chaqueta granate oscuro, la camisa beige, falda de tubo hasta las rodillas y el pelo recogido en su habitual moño, dejando un perfecto flequillo que le tapaba la frente hasta casi sus enormes ojos oscuros, que parecían aún más grandes con sus gafas de montura al aire. El maquillaje era discreto y correcto. En los labios perfectamente perfilados, traía una amplia sonrisa… Con ella entraron su marido Todd, y su secretaria Anne Price. Todos se levantaron menos el senador, que continuó balanceando la butaca. Sarah saludó con un pequeño gesto con el mentón y avanzó hasta quedar delante de la mesa de despacho
-Tú dirás John. Dime de que se trata. Me han dicho que era urgente…
El senador saludó a Sarah con una sonrisa forzada. Se levantó de la butaca y se puso a su altura. Tomó los folios que acababa de ojear y se les entregó a Rick. El asesor entendió perfectamente ese gesto del candidato…
-Gobernadora…-se dirigió a ella buscando las palabras más correctas y tendiéndole las hojas –tal vez no sea nada, pero se está especulando en la red con algo que le concierne. Hay prensa que ya conoce ese rumor y están a punto de publicarlo. Si no lo resolvemos, nos puede hacer mucho daño a todos…
Sarah tomó los documentos asintiendo con la cabeza. Se sentó al lado de su marido y empezó a leer, dejando que su esposo también pudiera ojearlos. El senador la miraba atentamente, observando como su sonrisa se iba perdiendo, convirtiéndose primero en un rictus para borrarse definitivamente después. La cara de Todd también se agrió. Cuando acabaron de leer la senadora dejó los folios sobre sus rodillas y bajo la cabeza, quedando en silencio…
-No queremos meternos en la vida familiar de nadie –Rick Davis siguió con su tono monocordemente correcto- pero entenderán que es un momento delicado para nuestra campaña y tenemos que generar confianza e ilusión. No podemos permitir que caiga sobre usted, sobre John, sobre sus familias, o sobre los colaboradores directos, la más mínima duda de honorabilidad… Un rumor así puede dar al traste con nuestras aspiraciones, por eso debemos descartar cualquier indicio de sospecha…
El candidato estaba incómodo, nervioso; de pie, apoyado sobre el borde de la mesa, jugueteaba torpemente con la pluma estilográfica de oro entre los dedos. Con un golpe seco la dejó en la mesa, llamando la atención de toda la suite.
-¿Es cierto?-dijo en tono autoritario
Sarah no contestó. Siguió con la cabeza baja y apretó su mano con la de su marido que demostraba cierta incomodidad.
-¡¡¿Es cierto?!!!!- volvió a chillar el senador.
-… No…- contestó la senadora con un hilillo de voz.
-Trig es nuestro hijo-respondió visiblemente molesto su marido- Creo que no son maneras John. Es un tema personal…
-¡Un tema personal que lo puede mandar todo a la mierda!!!
Rick Davis volvió a intervenir - …No lo dudamos… No queremos interferir en su vida privada, pero la prensa se puede ensañar con esto y puede ser peor.
El senador volvió a situarse delante del ventanal y a deambular de un lado a otro en un merodeo nervioso.
-¿Pero es cierto lo que dice ahí? ¿Tienes pruebas, fotos, ecografías, la factura del hospital… no se algo que pueda aclarar esto? ¿Es cierto que no se te vio embarazada? ¿Qué médicos te atendieron? ¿Dónde fue el parto? -El senador se plantó delante de Sarah- ¡por Dios, Sarah! ¡Nos estamos jugando mucho!
Todd se levantó y se encaró al candidato.
–No te permito que trates así a mi…
El senador se enfadó aún más.
-“¿Qué pasa? ¿Es muy duro el interrogatorio?”- dijo en tono burlón. –¡Cuando tú estabas fumando marihuana yo estaba en una prisión de Hanói! ¡Eso sí era duro! ¡Dos años en un agujero de dos por dos metros! ¡…No me vengas ahora con tonterías!
Rick intentó calmar los ánimos.
–Por favor señores, un poco de tranquilidad. No estamos aquí para juzgar a nadie…-Se acercó al senador, le tomó por un brazo y tiro de él hasta la silla del despacho. Durante un momento se hizo un silencio incómodo y espeso. Todas las miradas se concentraron en Sarah que continuaba sentada mirando los papeles pero sin fijar la vista en ellos. Así, casi con la cabeza agachada, empezó a gimotear levemente para ir aumentando hasta convertirse en un sollozo. Con una vocecita casi inaudible murmuró:
–…Es solo una niña…
-¿Cómo?
La gobernadora se volvió a aferrar al brazo de su marido. Con un pequeño pañuelito de papel intentaba limpiarse unas aparentes lágrimas furtivas sin quitarse las gafas.
-Es sólo una niña… no podíamos permitir… que tirarse su vida por la borda… tenemos grandes proyectos para ella… -balbuceó– Mi obligación como madre es ayudar... en todo lo posible al futuro de los hijos, y es lo que he hecho…
El senador apoyó los codos en la mesa y hundió la cabeza las manos
-¡…Lo sabía! ¡Sabía que me ibais a joder la Presidencia…! –murmuró para sí mismo, pero con el volumen justo para que todo el mundo le oyese. -… ¿Quieres que renuncie?
-No se trata de eso, senadora –exclamó Rick con tono conciliador.– Si tenemos todos los datos podemos reconducir la situación, saber a qué atenernos, ver las posibilidades que hay, estar preparados para los ataques…
Una musiquita estúpida del zumbador de un teléfono celular interrumpió. Randy Shemenmann, buscó en un bolsillo interior de su americana. Se levantó y se fue al fondo de la habitación para poder atender la llamada…
-Sí, si, sÍ... Ok, ok… -contestó en una conversación llena de monosílabos. Con una mano tapó el micrófono del teléfono y se dirigió a todos– Es la CNN… Ya lo tienen. Preguntan si es cierto, si queremos hacer algún comunicado…
-Pide que esperen media hora… dentro de media hora daremos una nota de prensa- ordenó Davis.
Randy habló un momento más, se despidió de su interlocutor y volvió con el grupo. Allan Ross era un ex-agente de la CIA que había dedicado toda su carrera a trabajar en los asuntos inconfesables de la compañía. Era un experto en montar “soluciones” como el mismo llamaba a resolver los problemas, buscando coartadas, creando pruebas y levantando cortinas de humo. Ese era su trabajo en la candidatura. Estar atento al desarrollo de la campaña y justificar acciones, o distraer a la prensa con la carnaza necesaria para cambiar el foco de atención cuando fuese necesario. -“Cuando me traigas un problema, tráeme la solución”- le había repetido el senador al contratarlo…
Abrió un pequeño portafolios y entregó una hoja a cada uno de los presentes.
-Desde que hemos detectado el rumor nos hemos puesto a trabajar y a pensar cómo resolver esta situación. Creo que la primera opción está descartada; porque si reconocemos la verdad estamos reconociendo que ha habido una mentira y eso el electorado no lo perdona. Así que debemos pensar en las pruebas y en las justificaciones que debemos dar a la prensa para que nuestra historia parezca real… -Allan se sentó lo más cerca posible de Sarah-… Gobernadora, debemos saber todo lo posible de la historia verdadera, porque no queremos que cuando estemos en el Salón Oval salga un descerebrado de Wasilla diciendo que es el padre de la criatura…
-Por eso no te preocupes… -murmuró el marido de la candidata-Ya está solucionado…
-¿Cómo? …¿Qué quieres decir.
-Sí… No habrá problemas…
-… El padre… era… es… un profesor de Bristol… -intervino la candidata entre pequeños sollozos. –Detectamos el embarazo muy pronto… antes de que él se enterase… No sabe nada… Aislamos a la niña… Yo… hice algunas gestiones, para que lo trasladasen de estado…Moví algunos hilos… Ahora está en Montana… Él no sabe nada… Seguro…
-¿Lo podemos localizar?
-¿Para qué?
-Tranquila. Sólo es para estar únicamente seguros de que no saldrá contando que tuvo una aventura con la hija de la vicepresidenta.
-…Está casado…
-Bueno, eso no es garantía…-. Allan buscó la mirada del director financiero -Peter, tenemos que tenerlo controlado. Habrá que dedicar “algo” para mantenerlo callado…Todos entendieron perfectamente que ese “algo” tendría que ser dinero.
-¿Alguien más? ...¿Médicos? … ¿Enfermeras?... Podemos comprar el silencio de cualquiera por caro que sea…
-La atendió un pariente nuestro -respondió Todd -no te preocupes… Tiene una clínica privada en Anchorage. Callará. Él llevó todo el asunto con la discreción más absoluta. Bristol estuvo viviendo en su casa hasta el nacimiento de Trig. Nadie la conocía allí. Dijimos que estaba en un intercambio en Londres…
Sarah continuaba limpiándose las lágrimas y sonándose la nariz discretamente para no desmaquillarse. Hubo unos segundos de silencio.
-Por supuesto. -continuó Allan- Todo lo que hablamos ahora es confidencial y no saldrá de esta habitación. Tienen todas nuestras garantías de que así será… ¿Enfermeras?
-Su esposa…
-… Y yo –añadió la gobernadora- yo pasé con ella los últimos días. Estuve en el parto…
Allan Ross se levantó y tomó distancia para dirigirse a todos. Se apoyó en la mesa central como un profesor a punto de dar clase. El senador había girado su butaca y les daba la espalda de nuevo, casi aparentando no importarle nada de lo que se estaba tratando allí…
-Entonces, creo que lo mejor será reforzar la versión que han dado -continuó Allan- Debemos tener la argumentación suficiente para que no quede duda que lo que ustedes han dicho es totalmente cierto…Y creo que lo mejor es presentar los hechos desde el punto de vista que no pueda ser hijo de su hija…
-¿Qué quieres decir…?
-Vamos a ver si me explico. Si justificamos solo que el niño es su hijo –dijo señalando a la Gobernadora- siempre habrá algún cabrón que intentará meter las narices donde no le llaman y ver lo que hay detrás de todo, teniendo el riesgo de que se descubra. Pero si argumentamos por qué no puede ser hijo de su hija, el tema quedará zanjado antes...
-No se a donde quieres llegar -exclamó Sarah intentando descubrir los razonamientos del asesor.
- Podríamos presentar algún documento conforme su hija no puede tener hijos. Alguna malformación que la impidiese engendrar… Esterilidad. Algún medicamento que tomó de pequeña… Alguna operación… Claro está, que eso lo crearíamos nosotros, no tiene por que ser cierto…
La candidata lo miró estupefacta. -¿Me estas diciendo lo que me parece oír? ¿Me estás pidiendo que condene a mi hija a no poder tener descendencia en un futuro para que yo sea vicepresidenta?
-… Esta situación no la hemos creado nosotros, lo que intentamos es que no nos perjudique… Al Waterhouse se dirigió a su compañero.
-Perdona, pero a mi me parece un poco retorcido…
La secretaria de la gobernadora que había permanecido todo el rato callada y observando la situación intervino con un pequeño susurro.
-…Podría estar embarazada...
Sarah, su marido, y los asesores saltaron casi al unísono.
-¡¡¡¿Cómo?!!!!
-Sí… podría estar embarazada. Podría tener un embarazo de cuatro o cinco meses, los que tiene Trig; así seria imposible que ella fuese la madre y no habría dudas. Bristol no está muy delgada y suele llevar vestidos anchos… Hay embarazos que no se notan hasta el quito o sexto mes...
-¡Pero ahora no está embarazada!- Saltó la candidata…
Rick Davis volvió a acercarse a la gobernadora, analizando mentalmente la idea de la secretaria.
-No me parece una idea descartable. Es buena... Tiene que entender que tenemos que solucionar cuanto antes esto. El tiempo corre en nuestra contra. Además no sería difícil hacerlo. Sólo un comunicado de prensa y unas fotos… luego se olvidaría todo... ¿No Randy? –terminó dirigiéndose al jefe de prensa…
-Ummm… Sí… podríamos hacerlo- Randy Shemenmann habló despacio, para ir poniendo en orden sus ideas y sus palabras -… Un comunicado desmintiendo los rumores de Internet y dando la noticia de que Bristol está embarazada. Pidiendo el máximo respeto a la intimidad y privacidad de la futura madre… hablando de los valores tradicionales de la familia… el respeto a la vida… el apoyo que dan los padres a los hijos que toman decisiones prematuras… en ese tono.
La senadora no daba crédito a lo que oía.
-¡Pero si no está embarazada! –repitió.
-No es necesario que lo esté… Serían solo unas fotos... ¿Tiene novio? Sería bueno contar con él…
-No… desde que nació Trig, no se relaciona con casi nadie.
-Tiene un buen amigo ese tal ¿Bob? -dijo el marido de la gobernadora buscando la confirmación de su esposa- le está ayudando a superar este problema… pero no su novio. No es nada serio.
-Bob no nos sirve –respondió la candidata.
-¿Por qué? Podemos hablar con él. Le podemos convencer…
-No nos sirve -insistió Sarah- Es un muchacho de color
El candidato giro de golpe su sillón y se reincorporó con furia al grupo.
-¡Ah, no! ¡Eso no! ¡No lo voy a permitir! ¡Por ahí no voy a pasar! ¡No voy a llevar a la Casa Blanca a un
-¡John! ¡Por favor!- Le increpó Rick Davis- No es el momento para eso… Además, sólo serían unas fotos y ya está…
Allan Ross intervino.
-Lo podemos solucionar con alguien que de perfil adecuado. Blanco. Protestante… puedo recurrir a mi agenda. Tengo dos o tres candidatos que serían perfectos para eso. De entera confianza. No presentarían problemas…
Sarah no se lo podía creer.
-¡Por amor de Dios¡ ¡Estáis hablando de mi hija! Por favor… ¡un poquito de respeto! No es una mercancía. No debéis usarla a vuestro gusto para que lleguemos a la presidencia. No podéis decidir sobre su vida… ¡y le estáis buscando un marido! ¡Esto es increíble!
Rick volvió a la proximidad de la gobernadora y recuperó su tono más didáctico.
-Sarah, sólo queremos lo mejor para todos. No queremos que nadie salga perjudicado y mucho menos su hija. No estamos ordenando ni obligando a nada. Sería tan solo la nota de prensa, unas fotos y tal vez alguna imagen y con toda la familia. Nada más.
-¿Y dentro de unos meses? Tiene que haber un niño… Tendría que tener un niño… y ahora no está embarazada…. -Ummm… Podríamos buscar uno en adopción, es tarde para buscar una madre de alquiler..
-¡Dios! ¡Eso es una aberración!
-… Por supuesto –continuó el jefe de campaña– el partido correría con todos los gastos. Tramites, manutención, educación…
-¡Estáis todos locos! – Sollozó la gobernadora poniéndose de nuevo a lloriquear…
- ¡Un momento! –Interrumpió Allan Ross- Creo que tengo una solución que no llevaría mucho coste para nadie… Dentro de unos dos meses o tres podríamos montar un accidente de coche. Fotos de Bristol y el chico con alguna hematoma y un brazo escayolado, arañazos... esas cosas. Todo ficticio, por supuesto. Haríamos una nota de prensa diciendo que debido al accidente habían perdido el bebé. Pidiendo comprensión por el dolor de la familia. Nos encargaremos de todo… Sólo serían unas fotos para la prensa… Y dentro de seis meses o siete, otra pequeña nota de prensa, diciendo que tras un largo periodo de reflexión rompían la relación entre ellos. Así estaría todo zanjado. Sería a lo sumo cuestión de unos ocho meses… menos de un año. Ni siquiera tendrían que relacionarse. Sólo las fotos… y salvaríamos este escollo…
Todos se quedaron mirando a la gobernadora que tenía la nariz hundida en un pañuelito de papel mientras su marido la abrazaba tiernamente. Hubo unos interminables segundos de silencio sólo interrumpido por el leve gimoteo de Sarah.
-…Por favor Sarah… Sólo son unas fotos… Necesitamos su colaboración… -Rick volvió a su voz conciliadora y dirigiéndose al marido de la gobernadora -Estamos en vuestras manos Todd…
Todd cogió de la barbilla a Sarah y la miro un momento, intentando leer la respuesta. Después miró uno por uno a los asistentes, descubriendo la desesperación del momento. Volvió los ojos a Sarah y la beso en la mejilla.
-…De acuerdo. Lo haremos….
-Pero tenemos que hablar primero nosotros con Bristol -subrayó la gobernadora.
-¿No presentará problemas?
-No. Tranquilos. La conozco bien. Soy su madre. Colaborará. Pero necesitamos un poquito de tiempo.
-No andamos muy sobrados –dijo el director de campaña- La nominación es mañana a las 8 de la tarde…
Al Waterhouse miraba de reojo los televisores en silencio. De pronto tuvo una idea.
-El Gustav…
-¿Qué?
-Sí, el Gustav… El huracán… Podríamos anular... posponer el acto de mañana un par de días. Se esperan grandes destrozos en el país y aunque estamos mas preparados que con el Katrina, podríamos argumentar que suspendemos el acto unos días por la emergencia nacional. Daríamos la imagen de que nos preocupa la nación por encima de los intereses del partido…
-Es una idea excelente- Rick tomó el mando de la situación- Randy, tienes que hacer los comunicados de la prensa. Hay que informar a todo el mundo del aplazamiento por lo del huracán. Nos servirá de cortina de humo. El de la suspensión de la convención por un par de días, y el comunicado de Sarah con lo de su hija. Llamas a las cadenas y se lo das que lo empiecen a emitir ya. Al, tu busca a Marion, esa psicóloga que nos ayuda con las puestas en escena, está en la segunda planta. Le explicas la situación y que se vaya con Sarah y Todd a su hotel y les ayude a preparar a Bristol…. Allan, ese chico tuyo… cuando lo puedes tener…
-Déjame el helicóptero y en un par de horas o tres lo tenemos aquí.
-En cuanto llegues te pones en contacto con Sarah y quedáis para mañana todos juntos. No quiero que falle nada. Ha de parecer una familia de toda la vida… -Miró un momento a la gobernadora- Sarah… vuestro hijo mayor…
-Sí…Track… ¿Qué ocurre con él?
-¿Cuándo marcha para Irak?
-Dentro de tres meses…
-Lo adelantaremos. Allan. Ocúpate de eso también. Que lo saquen en la prensa, Randy. La gente necesita héroes y nos ayudará a distraer un poco a la gente… Y ahora todo el mundo con su equipo a trabajar…
El senador les vio salir apresurados de la suite, sin decir nada, disciplinados. Volvió a contemplar la ciudad. Empezaba a oscurecer. Las primeras luces de Saint Paul ya estaban encendidas. En ese momento, al candidato, el cielo de Minnesota ya no le parecía tan hermoso
EPÍLOGO
Sobre una mesita delante del sofá estaban los periódicos nacionales con el senador por Illinois sonriendo en las portadas y con el símbolo de Victoria en la mano. En la penumbra de la habitación Rick Davis con un ordenador portátil analizaba toda la campaña intentado descubrir en donde habían fallado. Aquella primera entrevista en la que contestó con ambigüedad sobre su patrimonio personal había sido el primer error. El escándalo de las hipotecas “subprimes”; nadie se esperaba que estallase una crisis financiera en medio de la campaña. El partido en el senado se había comportado como un verdadero gallinero, en lugar de apoyar el plan del Presidente; tal como sí había hecho como una piña el partido demócrata. A John se le veía en algunos casos dubitativo. Nervioso en los debates con el otro candidato. Esa foto con John con la lengua fuera detrás del senador demócrata era absolutamente ridícula, había salido en todos los periódicos… Y Sarah. La elección que en un principio había sorprendido y tirado de la candidatura se había convertido en un lastre. No estaba preparada. Era un verdadero desastre cada vez que habría la boca. No tenía experiencia política y sus traspiés en las pocas entrevistas que le prepararon habían sido aireados por toda la prensa. Por suerte, pensaba Rick, el “incidente” con el pequeño Trig,lo habían podido controlar a tiempo.
El director de campaña, recordó con una sonrisa el asunto. Buscó un archivo de imagen con un pequeño resumen del día de la nominación. Saltó los discursos de los nominados y se quedó mirando un momento la apoteosis final del acto en Ohio. Había quedado perfecto. Las dos familias entraban en escena y rodeaban al senador y la gobernadora, sonrientes y eufóricos. Trig el “hijo pequeño” de la senadora iba en brazos de su hermana de siete años como habían organizado, para que no hubiese el mas mínimo rumor. Bristol con un vestido ancho de florecillas pequeñas, sonreía al lado de un tipo joven que daba un aspecto excelente. El senador se abrazaba con su esposa y después se juntaba con Sarah y su marido que levantaban los brazos y saludaban a los asistentes. Una organización impecable. Detrás de la primera línea se juntaban los hijos el resto de la familia de los candidatos también saludando. En ese segundo plano, la cara de Bristol había cambiado un poco. Por tres veces, el muchacho que tenía al lado la intentaba abrazar, ella se apartaba de él con un leve gesto molesto y luego se situaba al lado de su hermano mayor…
De todos modos, ya no importaba demasiado…
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solis dijo
HOLA .
4CIENTOS
MIRA QUE ESTOY CORTA DE TIEMPO Y ME ES IMPOSIBLE EL LEER TODO ESTO AUNQUE YO DE POLITICA NO SE MUCHO !! POR AHORA PERO NO QUISE IRME SIN DEJARTE UN CORDIAL SALUDO
FELIZ FIN DE SEMANA
ESPERANZA
31 Octubre 2008 | 06:49 PM