COLECCIONES
COLECCIONES

Cada inicio de temporada tras las vacaciones, bien sea después de verano o de Navidad, los quioscos se llenan de ofertas tentadoras de colecciones imposibles que puestos en orden en el suelo alrededor del punto de venta, generalmente nos impiden siempre acceder al montón de nuestro periódico favorito. Recuerdo que en mi infancia y adolescencia esas colecciones eran siempre enciclopedias genéricas o especializadas en cocina, jardinería o la II Guerra Mundial, que el librero de turno te iba guardando semanalmente y que con un poco de paciencia, el paso de bastantes meses, las tapas cíclicamente con sus correspondientes encuadernaciones; acababas con doce tomos en la estantería del mueble del comedor que luego no revisábamos nunca (…y lo bonitos que quedaban ¿qué?). Eran años en que el retraso cultural de este país se intentaba paliar de cualquier manera. Pero ¡Ya somos Europeos!... y tenemos Internet. La red y la tecnología han venido a sustituir a aquellos pozos de sabiduría por entregas. Ahora con un “clic” y en una fracción de segundo podemos saberlo todo sobre los peces abisales, las pistas de Nazca, o la estructura interna de un transbordador espacial. No nos hace falta ni saber inglés: el ordenador traduce por nosotros (penosamente, pero lo hace). Esta modernización en la adquisición de conocimientos ha llevado al mercado de los coleccionables a reciclarse. Ya es difícil encontrar una enciclopedia clásica. Sólo los inútiles cursos de inglés siguen en la brecha: eso sí modernizándose con los tiempos: donde antes había una cassette, ahora hay un DVD, tras haber pasado también por los formatos de cinta de video y CD. A estos fascículos se han ido uniendo colecciones imposibles como la que estuve buscando el fin de semana. En los quioscos hay muñecas, abanicos, insectos, coches de radio control para montar, barcos despiezados, casas de muñecas en la escala que bien podría ser un chalet adosado (¿Quién dijo que el sector de la vivienda está en crisis?), animales desaparecidos, replicas de esqueletos humanos (será por nuestra tendencia infantil no superada de “jugar a los médicos”), relojes de imitación (cuando ya todos miramos la hora en el celular), series rancias de televisión, cursos de dibujo y pintura que nos prometen convertirnos en el nuevo Klimt o en un prestigioso dibujante de mangas (y eso siendo tan torpes que cuando hemos usado el “canuto” para hacer la “O”, siempre nos ha salido cuadrada), obras completas de algún autor mediático (la de César Vidal, el “peculiar” locutor de la Cope, se adivina interminable, ya que el autor es capaz de sacar un libro casi por semana…) y las obras de autoayuda que, si las acabamos y analizamos lo que hemos gastado en completarla nos abocarían de nuevo a una irremediable depresión…
Oí una vez que a partir de la tercera entrega, las ventas caen al 50%. En el cambio de mes y cuando iniciamos octubre todo esto desaparece del quiosco por arte de magia y es difícil encontrar algún número mas allá del 4 o el 5. Creo que la realidad es algo más patética. Porque... ¿Alguien conoce a alguna persona que terminase la colección de muñecas de porcelana? Haciendo un cálculo rápido con el precio de las naves de STAR WARS y el número de entregas (60), la aventura saldría por más de 700 € (mas o menos el precio mínimo de una colección completa de cualquier tipo, aunque las hay que acabadas superan los 1.000 €). Un gasto excesivo para tiempos de crisis, por muy fan que sea uno.

O si no… al tiempo...




lucia3 dijo
Ingenioso, irónico, sarcástico, romántico, nostálgico, agudo, y más cosas que se me pasan. Todo eso veo en tu artículo, que me ha gustado mucho. Septiembre es un curioso mes, y entre otras cosas siempre me ha llamado la atención cómo proliferan los coleccionables de todo tipo, que tu muy bien has descrito. Lo que no comprendo es como los qioscos se estiran como chicle, a veces a costa de robarle terreno a los peatones en las aceras, para que les quepan los enormes cartones de las colecciones.
Yo tengo en casa un montón de atlas,(ahora obsoletos) y enciclopedias de animales, que me están siendo muy útiles para enseñarle a mi nieto de 3 años animales "salvajes" que le tienen entusiasmado.
En fin, que me he enrollado mucho, que me ha gustado tu entrada en el mes de Septiembre.
Un abrazo.
4 Septiembre 2008 | 04:05 PM