ESPAÑA.
MEDALLA DE ORO EN…
(la vuelta al mundo en 68… 2ª parte)
El Fuero de los Españoles, aquella seudo-constitución que se sacó de los galones, ese señor bajito que mandó en este país con las pistolas encima de la mesa y que firmaba sentencias de muerte a los 80 años sin que le temblase el pulso, nos definía como “Una Unidad de Destino en lo Universal”; gran definición para un país que se miraba el ombligo, se creía la cuna de la civilización occidental pero que estaba sentenciado por la historia a ser el pariente pobre, la hermana solterona y el furgón de cola de la vieja Europa. No hay nada más sabio que el paso del tiempo y ver las cosas con la perspectiva de la historia. “La Reserva Espiritual de Occidente” y otras lindezas que hacían al régimen del enano gallego creerse el mismo corazón del universo, se han quedado en una línea de texto, casi una anécdota patética en los libros que estudian la historia de este triste país. Supongo que no es sólo un síntoma de las dictaduras. Ni tampoco nazca del complejo de inferioridad que como país tenemos desde que nos enfrentamos a Estados Unidos por unas islas (¡Sí! ¡Hubo una vez en la historia que le tocamos un poquitín las narices a Big Brother!... y así nos fue…). La grandilocuencia autocomplaciente ha sido siempre uno de nuestros fuertes.
Con el invento de las guerras modernas los héroes de antaño, que alcanzaban la gloria a base de cortar cuellos a cuchillo y dar mandobles con la espada, han desaparecido. La crueldad contra el diferente ahora se llama racismo y no está bien vista en esta sociedad que tiende a la pasteurización de la historia y a lo políticamente correcto. Carentes de esos referentes, los deportistas han venido a sustituir con sus balones y raquetas a aquellos de cotas de malla, lanza y sable justiciero.
En los días previos a las Olimpiadas de Pekín (que alguien me explique por qué esa estupidez de de usar el topónimo Beijing, si no se le ha cambiado el nombre y siempre hemos usado su traducción) las gestas deportivas y mediáticas de este país auguraban un brillante papel. “España está de moda”, nos decían. El campeonato de Europa de fútbol, el mundial de básquet, los triunfos de Rafa Nadal en tenis, y Gemma Mengual en natación sincronizada hacían soñar a este país con llegar a la capital milenaria y como el caballo de Atila, dejar que no creciese la hierba al paso de nuestros atletas. La representación en casi todas las diferentes disciplinas hacía prever sacos ingentes de medallas de oro, o al menos así nos lo vendían los medios de comunicación. Con el paso de los días y la competición aquel número hipotético de oros se está reduciendo drásticamente, y la mayoría de los trofeos soñados, se han convertido en “casi-medalla”, es decir en cuartos y quintos puestos en el mejor de los casos. Sí, en el medallero estamos por la parte alta, por que con esa micro-élite de excelentes deportistas, alguna caerá… Acabaremos alrededor del puesto 15, que no está mal. A distancias estratosféricas de China o del “Amigo Americano” y además, como siempre, detrás de Reino Unido, Francia, Alemania y Italia. Hasta Holanda está por delante de nosotros… Siempre nos queda el consuelo de haber superado en el ranking a San Marino, Liechtenstein, Mónaco (¡fuck you, Alberto!!!), Andorra y El Vaticano… En resumen, “La misma mierda que en Atenas” como sentenció con inusitada clarividencia el taekwondista Juan Carlos Ramos al perder la medalla de bronce.
Pero hay un hecho no estrictamente deportivo que sí se merece una medalla y que en la vorágine del olimpismo se ha perdido. Hace unas semanas especulaba con el misterio de la desaparición del supuesto gastrónomo suizo Pascal Henry. La resolución del caso es menos apasionante de lo que pude imaginar… Siguiendo el rastro de las tarjetas de crédito, las cámaras de un cajero filmaron al señor Henry vivito y coleando y con un aparente estado de salud envidiable. Ese sinvergüenza y gorrón sofisticado (nadie sospechó que lo que había pasado era que simplemente se fue sin pagar…) nos ha dejado en el puesto que nos merecemos. No se fue montando escándalo y bronca por que las especialidades de Ferrán Adrià estaban frías o demasiado saladas, o simplemente eran asquerosas… No. Al contrario, tras conseguir un currículum envidiable de visitas y recomendaciones de los mejores cocineros, se levantó con la misma elegancia que había comido y salió con toda normalidad del restaurante “El Bulli” sin abonar los 240 € del menú. No lo hizo de la casa de su mentor Paul Bocuse, ni tan siquiera de los 38 restaurantes que le siguieron en su periplo por media Europa. Con la precisión de un relojero (suizo, por supuesto) tramó su estrategia para reírse del “mejor cocinero del mundo”, el más mediático internacionalmente, el que ha salido en portada de la revista Time, el que ha sido elegido entre las 100 personas más influyentes del planeta… Y lo consiguió. Lo imagino partiéndose de risa en su escondite de Ginebra (la ciudad, no la bebida) y negociando con algún programa de telerealidad, para contar su humillación al cocinero catalán. Porque ¿a quién se le ocurre querer s ser la vanguardia de la cocina mundial siendo un “pobre español”, un europeo de segunda fila?
Y nuestro ridículo internacional y las risas de media Europa no acaba ahí… tras la repercusión internacional de la “noticia”, se llegó a montar un amplio dispositivo policial de búsqueda por la zona de “El Bulli”, en la Costa Brava; con un centenar de hombres y helicópteros ¡seis dias después! de que en Suiza se hubiese localizado a semejante caradura. La Interpol había informado a la policía autonómica a través de su enlace en Madrid el hallazgo del tipejo y el agente de enlace estaba “indispuesto“ el día que llegó la comunicación, por lo cual no llegó la información a la jefatura de policía catalana.
Creo que tras estas tomaduras de pelo e ineficacias administrativas, nos merecemos otra medalla de oro por todo eso….
…Al país más IMBÉCIL.






mantis_religiosa dijo
Buenooooooooo....!! este ha sido un post de esos que... o lo hecho todo para fuera o me atraganto!!!
No sé, después de todo lo leído, pues sí, tienes razón nos merecemos la medalla de oro o que inventen la de platino, por ser tan imbéciles!!!
Juer... me hizo gracia la indisposición del elemento ese del Bulli... y monta todo ese operativo por una indisposición??
Ná, que nos den unas cuantas medallitas por tanto inepto que pulula por este país!!
Besillos y tú no te me vayas a enfadar, no merece la pena...
22 Agosto 2008 | 06:06 PM