LAS FOTOS... una historia real.... (cuento, o no...)
Tenía ganas de ver las fotos y de alguna manera revivir y confirmar los buenos momentos que habían pasado en las vacaciones. La pareja que conocieron, Jorge y Luisa, eran verdaderamente encantadores y atentos. Desde el primer momento habían congeniado con ellos y había sido una suerte encontrar allí gente de su edad ya que el balneario fuera de temporada estaba lleno de jubilados del Inserso. -Los traen aquí antes de llevarlos al cementerio- le había comentado Jorge con socarronería. Prácticamente habían estado todo el tiempo juntos. Habían recorrido los pueblecitos de alrededor, se bañaron una tarde en el pantano, buscaron pequeños restaurantes y tascas donde comer… Y por las noches en el salón del balneario se contaban la vida y hablaban de cine o de política. Ellos tenían un pequeño negocio electrodomésticos, y con Jorge habían hecho la promesa de visitarse próximamente.
Tecleó un número en el móvil, aunque no tenía muchas esperanzas de encontrar respuesta. Ya la conocía, no era la primera vez que marcaba el teléfono que le había dictado Jorge. Tenía que estar más atento cuando tomaba los datos. Con frecuencia se solía equivocar y siempre tenia problemas para ponerse en contacto con la gente... ¡Maldita sea! ¿Por qué era tan descuidado? ¿Por qué no lo repasaba cuando le daban un número o una dirección? Tenía que haberles pedido una llamada perdida, -así no te equivocas-, como le repetía a menudo su esposa. Pero Julián pensaba que la tecnología de los celulares era incompatible con su manera de ser; había sido muy reticente a comprar uno y hasta su abuela con más de ochenta años manejaba uno mucho antes que él ... El mensaje fue implacable: "Información Movistar: el número marcado no existe". Por lo menos quedaba la esperanza que ellos tuviesen el mismo buen recuerdo, y que no tardasen mucho en llamar.... aunque ya había pasado una semana y de momento no se habían puesto en contacto.
-¿Sólo tienes uno? -Dijo Gerardo poniendo un sobre de revelado sobre el mostrador.
-... Estas vacaciones han sido cortas. Sólo cinco días. Y he tenido un montón de mala suerte. Tuvimos un pinchazo... Nos llovió los dos primeros… Y además tuve un accidente, se me cayó la cámara y se veló el primer carrete.
-Eso te pasa por hacer vacaciones enero... a quien se lo ocurre... Y a ver cuándo te compras una cámara digital, que estas en la época de los dinosaurios... Esas cosas no te pasarían con una tarjeta de memoria. Hay ahora unas ofertas muy buenas... tengo una Olimpus que es prácticamente como tu réflex analógica, y te la podría dejar a muy bien de precio....
-Acabo de volver de vacaciones, ya no me queda dinero -bromeó Julián, -tal vez para después de verano...
-¿Quieres verlas?- Dijo Gerardo haciendo un amago de abrir el sobre.
Julián puso su mano encima de la del dependiente -no, deja. No hace falta, seguro que están bien, conozco cómo trabajas... me fío de ti, ya lo sabes...
Al atravesar el parque se sentó en un banco a fumar un cigarrillo. Dejó el sobre sin abrir a su lado, busco el encendedor, aflojó la espalda en el respaldo y se dedicó a contemplar dos palomas que picoteaban unas miguitas en el suelo cerca de él. Aunque lo intentaba, no dejaba de pensar en su incompetencia y en la suma de "esas pequeñas malas suertes" que había tenido en los últimos días. No podía borrar de su cabeza la ley de Murphy, y sonrió maliciosamente al pensar que "cuando una cosa puede ir mal, irá irremediablemente mal"... La sensación de malestar no pasaba, se notaba comprimido, angustiado, cómo quién lleva un traje tres tallas más pequeño. Las dos palomas decidieron llevarse su espectáculo a la otra punta el parque. ¡Hasta en eso tenía mala suerte! Tomó el sobre en sus manos, mirando detenidamente las etiquetas, su apellido escrito a mano, la sensibilidad de la película, el número de fotos, el precio... con la precisión de un cirujano fue despegando la lengüeta del sobre, sin romperla, dejando caer sobre sus rodillas dos sobres más pequeños, abriendo después el más grande de ellos.
Un profundo desasosiego fue creciendo dentro de él. No era miedo exactamente, más bien parecía el inicio de un leve temor, una sensación de inquietud, de incomodidad, que iba aumentando a medida que pasaba, de una en una, las fotos. Sí, las reconocía, eran las suyas: sus paisajes, los edificios que había fotografiado, su esposa sonriente siempre, él en unas pocas…. Eran sus fotos. Pero ni rastro de Luisa y Jorge. No estaban. No aparecían por ningún lado... En la escalinata del palacio de Sobrellano, aparecía tan solo Elvira, su esposa, con una típica pose... Julián intentó no alarmarse. Pensó -sólo hice una foto ahí, y es... ¡esta! ¡Pero no están! No. No había hecho dos fotos, una con su esposa y otra con los tres. Lo recordaba bien. Era esa y tenían que estar los tres: Elvira en el centro, Jorge a su derecha, y Luisa al otro lado; pero sólo estaba su esposa… Ya sabia que no podía encontrar las fotos que había hecho dentro del balneario, ¡aquel estúpido accidente…! Buscó la que les había hecho su mujer a Jorge y a él, sentados cada uno a un lado de la estatua de Gaudí y solo estaba él, sonriente mirando a cámara; pero Jorge tampoco aparecía… ¡La del puente de San Vicente...¡Esa! Pasó con rapidez las fotos hasta reconocer la que buscaba. Recordaba como la había compuesto, poniendo a las dos mujeres con el fondo del puente a la derecha, para después pasarle la cámara a su esposa y ocupar su puesto al lado de Luisa cogiéndola por la cintura... y ahí estaba, sólo, con su brazo izquierdo extendido intentando atrapar algo, en un gesto antinatural y ridículo, pero allí no había nada... No había nadie... Le martilleaban pequeños recuerdos de risas mientras iba ajustando la cámara, pero ya no quedaba nada de eso en las imágenes. Repasó una y otra vez las fotos buscando un detalle, una sombra, una marca, algo que pudiese confirmar que no estaba soñando y no encontró ninguna señal. Las dejó sobre su regazo, para poder pensar un momento. Tenía que haber algún error. No podía ser cierto lo que estaba viendo... alguien le intentaba gastar una broma... ¡Gerardo! ¡Menudo cabrón! Seguro que había retocado digitalmente las fotografías. Conocía bien a Elvira, y así, sólo había tenido que quitar a los dos extraños.... Era una buena broma. Julián respiró con alivio, y con más tranquilidad volvió a pasar las fotos. La verdad es que era un trabajo espléndido. No se notaba nada. Le recordó a aquel reportaje que habían visto sobre la fotografía política en la Unión Soviética donde, a merced quién mandase, se eliminaban unos u otros personajes en las imágenes históricas. Miro el reloj, todavía tenía tiempo de regresar a la tienda y encajar la broma deportivamente. Seguro que Gerardo tenía ya preparadas las fotos buenas y si no le dejaría los negativos otra vez para qué las hiciese. ¡Los negativos! Ahí estaba la prueba del engaño. -Las emulsiones no se pueden manipular- le había comentado Gerardo alguna vez -La verdadera realidad sólo existe en negativo-. Julián recogió el sobre pequeño y con delicadeza para no manchar de huellas dactilares la película fue intentando reconocer sus imágenes para confirmar la trampa. Seguro que allí sobre el acetato anaranjado estarían sus amigos perdidos. Pero no los encontró. Fue buscando imagen por imagen para poderla relacionar con su ampliación. Los negativos se correspondían exactamente a las fotografías que acababa de ver... Jorge y Luisa tampoco estaban ahí. La tranquilidad momentánea desapareció. La incomodidad volvió a su estómago. Se notaba mareado, con ganas de vomitar. Las manos le empezaron a temblar torpemente y se le desparramaron las fotos. Las recogió como pudo. -¿Cómo podría demostrar el engaño si no existía?-... Decidió volver a casa. Ya tomaría una decisión después, ahora se notaba demasiado confuso, demasiado cansado.
Al llegar al portal dudó un momento si entrar o no. Encendió otro cigarrillo para buscar una excusa y un poco de tiempo para pensar. El sobre le quemaba en la mano. -¡Malditas fotos!-. Miró a un lado y a otro de la calle. La gente pasaba anónima, ausente, sin darse cuenta de su desgracia.... Julián acabó el pitillo en cuatro caladas y lo apagó discretamente sobre la pared. Se acercó a los contenedores de la basura. No le gustaba tirar las colillas por el suelo. Vio el sobre su mano, como si fuese una prótesis, y casi en un acto reflejo, lo rompió en dos, destrozando las fotos con rabia y dejándolas caer en el contenedor para papel. Movió con energía unos cartones para poder ver como los trozos desaparecían en el fondo...
Pensó en la excusa que le explicaría a Elvira. No quería preocuparla. Volvería a presentarse como un hombre sin suerte, al que la vida no hacía más que tenderle pequeñas zancadillas. Creía que si lo dejaba pasar, lo olvidaría pronto. -En el laboratorio habrían tenido un problema con los líquidos de revelado y la película se habría estropeado… - le mentiría a su esposa- ... Pero Gerardo es un buen tipo y me ha regalado cuatro carretes nuevos…
Y aunque con los días la inquietud no desapareció, intentó no pensar más, distraerse, y recuperar, poco a poco su ritmo de vida…. El miedo se fue diluyendo en la cotidianidad, y el insomnio que padecía no lo quiso relacionar con las fotos…
Cinco semanas después, mientras desayunaba, justo de 29 de febrero, al abrir el periódico por la página 24; Julián empezó de nuevo a temblar. Dos fotografías ilustraban una pequeña noticia. En la primera, una Ministra, con un flamante casco de obrero y sonrisa falsa de anuncio de dentífrico, cortaba una cinta. En la segunda, Julián reconoció el majestuoso edificio. Era una foto antigua, muy antigua en tonos sepia del balneario donde había pasado las vacaciones. El pie de foto decía textualmente: “La Ministra de Cultura inaugura las obras de rehabilitación del balneario de Piedras Blancas, en ruinas desde un bombardeo en la Guerra Civil”.








curarme-de-ti dijo
"La verdadera realidad sólo existe en negativo"... Confío en que sólo sea un cuento porque qué sensación más angustiosa descubrir que lo que has vivido puede no ser cierto, que nunca ha existido... Me ha encantado tu historia y sus palabras. 1 Besiño
17 Mayo 2008 | 11:57 PM