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La Coctelera

los-cuatrocientos-golpes

17 Mayo 2008

LAS FOTOS... una historia real.... (cuento, o no...)


Julián hubiese preferido que su esposa recogiera las fotos. No sabía que le ocurría pero andaba con el estómago revuelto, mareado, con desgana… Desde la vuelta de las vacaciones tenía una sensación extraña, como quien tiene el cuerpo o la vida desencajados… No podía explicarlo, y como cada año, al regresar al trabajo, andaba sin ánimos. Él solía atribuirlo al síndrome post-vacacional; por lo menos así lo llamaba, aunque realmente no sabía muy bien que le pasaba y tampoco quería darle demasiada importancia... Era en esos momentos cuando se acobardaba, se escudaba; se parapetaba más bien, detrás de su mujer y dejaba que fuese ella la que resolviera los pequeños conflictos de la vida; y aunque no podía evitarlo, empezaba a estar harto de parecer siempre un cobarde y andar delegando todo en ella. Por otro lado, conocía desde hacía tiempo al empleado de la tienda de fotografía y le gustaba charlar un momentito de cámaras, objetivos y filtros con Gerardo, que siempre tenia un truco nuevo, una anécdota, o alguna imagen impresionante que sacaba los domingos en el campo de fúttbol. Eso fue lo que le animó a salir del piso, dejar un par de bolsas de basura en el contenedor de delante del portal, y acercarse a la tienda de fotografía, dando un corto paseo.

Tenía ganas de ver las fotos y de alguna manera revivir y confirmar los buenos momentos que habían pasado en las vacaciones. La pareja que conocieron, Jorge y Luisa, eran verdaderamente encantadores y atentos. Desde el primer momento habían congeniado con ellos y había sido una suerte encontrar allí gente de su edad ya que el balneario fuera de temporada estaba lleno de jubilados del Inserso. -Los traen aquí antes de llevarlos al cementerio- le había comentado Jorge con socarronería. Prácticamente habían estado todo el tiempo juntos. Habían recorrido los pueblecitos de alrededor, se bañaron una tarde en el pantano, buscaron pequeños restaurantes y tascas donde comer… Y por las noches en el salón del balneario se contaban la vida y hablaban de cine o de política. Ellos tenían un pequeño negocio electrodomésticos, y con Jorge habían hecho la promesa de visitarse próximamente.

Tecleó un número en el móvil, aunque no tenía muchas esperanzas de encontrar respuesta. Ya la conocía, no era la primera vez que marcaba el teléfono que le había dictado Jorge. Tenía que estar más atento cuando tomaba los datos. Con frecuencia se solía equivocar y siempre tenia problemas para ponerse en contacto con la gente... ¡Maldita sea! ¿Por qué era tan descuidado? ¿Por qué no lo repasaba cuando le daban un número o una dirección? Tenía que haberles pedido una llamada perdida, -así no te equivocas-, como le repetía a menudo su esposa. Pero Julián pensaba que la tecnología de los celulares era incompatible con su manera de ser; había sido muy reticente a comprar uno y hasta su abuela con más de ochenta años manejaba uno mucho antes que él ... El mensaje fue implacable: "Información Movistar: el número marcado no existe". Por lo menos quedaba la esperanza que ellos tuviesen el mismo buen recuerdo, y que no tardasen mucho en llamar.... aunque ya había pasado una semana y de momento no se habían puesto en contacto.

-¿Sólo tienes uno? -Dijo Gerardo poniendo un sobre de revelado sobre el mostrador.

-... Estas vacaciones han sido cortas. Sólo cinco días. Y he tenido un montón de mala suerte. Tuvimos un pinchazo... Nos llovió los dos primeros… Y además tuve un accidente, se me cayó la cámara y se veló el primer carrete.

-Eso te pasa por hacer vacaciones enero... a quien se lo ocurre... Y a ver cuándo te compras una cámara digital, que estas en la época de los dinosaurios... Esas cosas no te pasarían con una tarjeta de memoria. Hay ahora unas ofertas muy buenas... tengo una Olimpus que es prácticamente como tu réflex analógica, y te la podría dejar a muy bien de precio....

-Acabo de volver de vacaciones, ya no me queda dinero -bromeó Julián, -tal vez para después de verano...

-¿Quieres verlas?- Dijo Gerardo haciendo un amago de abrir el sobre.

Julián puso su mano encima de la del dependiente -no, deja. No hace falta, seguro que están bien, conozco cómo trabajas... me fío de ti, ya lo sabes...

Al atravesar el parque se sentó en un banco a fumar un cigarrillo. Dejó el sobre sin abrir a su lado, busco el encendedor, aflojó la espalda en el respaldo y se dedicó a contemplar dos palomas que picoteaban unas miguitas en el suelo cerca de él. Aunque lo intentaba, no dejaba de pensar en su incompetencia y en la suma de "esas pequeñas malas suertes" que había tenido en los últimos días. No podía borrar de su cabeza la ley de Murphy, y sonrió maliciosamente al pensar que "cuando una cosa puede ir mal, irá irremediablemente mal"... La sensación de malestar no pasaba, se notaba comprimido, angustiado, cómo quién lleva un traje tres tallas más pequeño. Las dos palomas decidieron llevarse su espectáculo a la otra punta el parque. ¡Hasta en eso tenía mala suerte! Tomó el sobre en sus manos, mirando detenidamente las etiquetas, su apellido escrito a mano, la sensibilidad de la película, el número de fotos, el precio... con la precisión de un cirujano fue despegando la lengüeta del sobre, sin romperla, dejando caer sobre sus rodillas dos sobres más pequeños, abriendo después el más grande de ellos.

Un profundo desasosiego fue creciendo dentro de él. No era miedo exactamente, más bien parecía el inicio de un leve temor, una sensación de inquietud, de incomodidad, que iba aumentando a medida que pasaba, de una en una, las fotos. Sí, las reconocía, eran las suyas: sus paisajes, los edificios que había fotografiado, su esposa sonriente siempre, él en unas pocas…. Eran sus fotos. Pero ni rastro de Luisa y Jorge. No estaban. No aparecían por ningún lado... En la escalinata del palacio de Sobrellano, aparecía tan solo Elvira, su esposa, con una típica pose... Julián intentó no alarmarse. Pensó -sólo hice una foto ahí, y es... ¡esta! ¡Pero no están! No. No había hecho dos fotos, una con su esposa y otra con los tres. Lo recordaba bien. Era esa y tenían que estar los tres: Elvira en el centro, Jorge a su derecha, y Luisa al otro lado; pero sólo estaba su esposa… Ya sabia que no podía encontrar las fotos que había hecho dentro del balneario, ¡aquel estúpido accidente…! Buscó la que les había hecho su mujer a Jorge y a él, sentados cada uno a un lado de la estatua de Gaudí y solo estaba él, sonriente mirando a cámara; pero Jorge tampoco aparecía… ¡La del puente de San Vicente...¡Esa! Pasó con rapidez las fotos hasta reconocer la que buscaba. Recordaba como la había compuesto, poniendo a las dos mujeres con el fondo del puente a la derecha, para después pasarle la cámara a su esposa y ocupar su puesto al lado de Luisa cogiéndola por la cintura... y ahí estaba, sólo, con su brazo izquierdo extendido intentando atrapar algo, en un gesto antinatural y ridículo, pero allí no había nada... No había nadie... Le martilleaban pequeños recuerdos de risas mientras iba ajustando la cámara, pero ya no quedaba nada de eso en las imágenes. Repasó una y otra vez las fotos buscando un detalle, una sombra, una marca, algo que pudiese confirmar que no estaba soñando y no encontró ninguna señal. Las dejó sobre su regazo, para poder pensar un momento. Tenía que haber algún error. No podía ser cierto lo que estaba viendo... alguien le intentaba gastar una broma... ¡Gerardo! ¡Menudo cabrón! Seguro que había retocado digitalmente las fotografías. Conocía bien a Elvira, y así, sólo había tenido que quitar a los dos extraños.... Era una buena broma. Julián respiró con alivio, y con más tranquilidad volvió a pasar las fotos. La verdad es que era un trabajo espléndido. No se notaba nada. Le recordó a aquel reportaje que habían visto sobre la fotografía política en la Unión Soviética donde, a merced quién mandase, se eliminaban unos u otros personajes en las imágenes históricas. Miro el reloj, todavía tenía tiempo de regresar a la tienda y encajar la broma deportivamente. Seguro que Gerardo tenía ya preparadas las fotos buenas y si no le dejaría los negativos otra vez para qué las hiciese. ¡Los negativos! Ahí estaba la prueba del engaño. -Las emulsiones no se pueden manipular- le había comentado Gerardo alguna vez -La verdadera realidad sólo existe en negativo-. Julián recogió el sobre pequeño y con delicadeza para no manchar de huellas dactilares la película fue intentando reconocer sus imágenes para confirmar la trampa. Seguro que allí sobre el acetato anaranjado estarían sus amigos perdidos. Pero no los encontró. Fue buscando imagen por imagen para poderla relacionar con su ampliación. Los negativos se correspondían exactamente a las fotografías que acababa de ver... Jorge y Luisa tampoco estaban ahí. La tranquilidad momentánea desapareció. La incomodidad volvió a su estómago. Se notaba mareado, con ganas de vomitar. Las manos le empezaron a temblar torpemente y se le desparramaron las fotos. Las recogió como pudo. -¿Cómo podría demostrar el engaño si no existía?-... Decidió volver a casa. Ya tomaría una decisión después, ahora se notaba demasiado confuso, demasiado cansado.

Al llegar al portal dudó un momento si entrar o no. Encendió otro cigarrillo para buscar una excusa y un poco de tiempo para pensar. El sobre le quemaba en la mano. -¡Malditas fotos!-. Miró a un lado y a otro de la calle. La gente pasaba anónima, ausente, sin darse cuenta de su desgracia.... Julián acabó el pitillo en cuatro caladas y lo apagó discretamente sobre la pared. Se acercó a los contenedores de la basura. No le gustaba tirar las colillas por el suelo. Vio el sobre su mano, como si fuese una prótesis, y casi en un acto reflejo, lo rompió en dos, destrozando las fotos con rabia y dejándolas caer en el contenedor para papel. Movió con energía unos cartones para poder ver como los trozos desaparecían en el fondo...

Pensó en la excusa que le explicaría a Elvira. No quería preocuparla. Volvería a presentarse como un hombre sin suerte, al que la vida no hacía más que tenderle pequeñas zancadillas. Creía que si lo dejaba pasar, lo olvidaría pronto. -En el laboratorio habrían tenido un problema con los líquidos de revelado y la película se habría estropeado… - le mentiría a su esposa- ... Pero Gerardo es un buen tipo y me ha regalado cuatro carretes nuevos…

Y aunque con los días la inquietud no desapareció, intentó no pensar más, distraerse, y recuperar, poco a poco su ritmo de vida…. El miedo se fue diluyendo en la cotidianidad, y el insomnio que padecía no lo quiso relacionar con las fotos…

Cinco semanas después, mientras desayunaba, justo de 29 de febrero, al abrir el periódico por la página 24; Julián empezó de nuevo a temblar. Dos fotografías ilustraban una pequeña noticia. En la primera, una Ministra, con un flamante casco de obrero y sonrisa falsa de anuncio de dentífrico, cortaba una cinta. En la segunda, Julián reconoció el majestuoso edificio. Era una foto antigua, muy antigua en tonos sepia del balneario donde había pasado las vacaciones. El pie de foto decía textualmente: “La Ministra de Cultura inaugura las obras de rehabilitación del balneario de Piedras Blancas, en ruinas desde un bombardeo en la Guerra Civil”.

Tags: cuentos

servido por los-cuatrocientos-golpes 17 comentarios compártelo

17 comentarios · Escribe aquí tu comentario

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

"La verdadera realidad sólo existe en negativo"... Confío en que sólo sea un cuento porque qué sensación más angustiosa descubrir que lo que has vivido puede no ser cierto, que nunca ha existido... Me ha encantado tu historia y sus palabras. 1 Besiño

17 Mayo 2008 | 11:57 PM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

CURAME-DE-TI...
¡has vuelto!!!! mi niña con la historias llenas de lluvia....
Esa pequeña anecdota, es una historia que escribí y perdí hace años... y como digo basada en algo real. El escenario es real, las referencias son reales, y los personajes (todo con nombres ficticios), también. Puede ser un juego adivinar que es cada cosa en ese pequeño laberinto... Una pista es la imagen que acompaña al realto...
Lo curioso de la historia, es que al recuperarla, las fotos existen, los personajes también, pero las personas se diluyeron en el tiempo, y se esfumaron... No se discernir donde está la diferencia...
PETONETS (=BESIÑOS) desde la otra esquina norte del mapa.

18 Mayo 2008 | 12:31 AM

solis

solis dijo

hola .
4cientos como estas ??
si quen impacta el cuento o historia creo que mas bien la entiendo como historia pues como saber cuando vas de vacaciones que ha pasado en los lugares que visitas pero increible convivir con algien que tal vez es del otro mundo
ydescubrirlo cuando llegas a cas uy si que esta de pensarse no creees??
bueno se han sabido de muchas leyendas asi y bueno muy interesante me gusto tu relato ,
pero tambien me impresiono
bueno amigo te dejo porque estoy de prisa
pero ya que entre otra vez no me uize ir sin dejarte un saludo y desearte un fin de semana
un abrazote y creo buenas noches
y cudate mucho
Esperanza

18 Mayo 2008 | 02:25 AM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

SOLIS...

me alegro que te gustase el relato. Es la cronica real de unas vacaciones...
La verdad es que JORGE y LUISA se perdieron en el tiempo, y desaparecieron como los personajes de ese relato... Y lo mas curioso es que todo se hizo para perpetuarnos en el tiempo... por que no queiramos desaparecer, y convertirnos en fantasmas del pasado... pero esa sí que es otra historia...

UN BESO.

18 Mayo 2008 | 03:16 AM

lucia3

lucia3 dijo

Hola amiga, he estado casi toda la semana fuera, por eso he tardado un poco en pasar a visitarte. Tu relato tiene una fuerza extraordinaria, empiezas a leer y no puedes parar porque sabes que algo tremendo va a ocurrir. Sería un buen comienzo denovela. Tiene unpunto desasosegante, que me ha gustado mucho.
Ahora que nos hemos presentado formalmente, nos encontraremos con frecuencia, en tu casa o en la mía. Espero.
Un abrazo muy fuerte.

19 Mayo 2008 | 08:53 AM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

LUCIA 3...

Gracias por tus palabras...
La verdad creo es que da caasi para toda la pelicula... Como ya he dicho en otro comentario practicamente todo es real. Te voy a dar una pista... LOS OTROS, la pelicula de Amenabar, tiene algo que ver con la historia...
Hay que ir sumando las pistas y sabreis que pasó en el Balneario de Piedras Blancas... jejejejeje...
Si, creo que daría para una película... aunque el relato es casi el final de lo que ocurrió realmente... Los inicios ya aparecerán. Prometo.

... Y sí. Nos continuaremos visistando...

BESOS. (...y soy hombre. jajajajajajaj)

19 Mayo 2008 | 03:23 PM

lucia3

lucia3 dijo

Disculpa, supongo que me he dejado engañar por la cara que aparece tras la valla metálica.¡Pardilla! Imagino que el nombre hace alusión a los 400 golpes de Francois Truffaut, y que eres aficionado al cine. Yo soy una cinéfila.
El caso del Balneario empieza a tomar forma, después de la pista, pero estoy intrigada por ver cómo continúa.
Un abrazo.

19 Mayo 2008 | 04:28 PM

fenicia

fenicia dijo

Me gusta mucho leerte y lo hago siempre que publicas,pero no se si sabes que tengo un monton de problemas tecnicos y casi me es imposible contestaros.Este cuento es magnifico y todo lo anterior.
kisses

19 Mayo 2008 | 05:21 PM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

LUCIA3...
No hay nada que disculpar... Todos tenemos errores... y además ¡no veas como me sienta el traje de fallera mayor!!! jejejeje.
La verdad que queria ponerle el nombre de EL TURISTA ACCIDENTAL al blog... pero me tropecé con Antoine Doinel (el personaje), en un video de yutube... y recodé la peli (en el primer post está ese video). la foto es un fotograma del film.
Cinéfilo es una definción que no me ha gustado nunca. Mas bien soy cinéfago. Soy un buen consumidor de cine...
No es que continue... pero tiene historias palarelas, que algun dia contaré...
Pero procuraré que no los relacioneis... jjejeje

GRACIAS POR VOLVER. UN BESO...

20 Mayo 2008 | 02:57 AM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

FENICIA...

Gracias por volver... No te preocupes, los problemas desaparecerán.
tus historias me hacen revivir mi propio pasado. Me encantan. Me llevan a mi propia infancia...
...Y si encima te gusta lo que escribo... Pues no se puede pedir más...

UN BESO.

20 Mayo 2008 | 03:11 AM

milagobios

milagobios dijo

Muy interesante 4cientos:

¿Será verdad que tras la muerte todavía se mantiene contacto con este mundo?

Por una parte me parece un poco pobre que tras morir nos limitemos a vagar como sombras todavía en este mundo.

Por otra parte y, una vez superado el miedo, sería interesante que nos contasen ¿qué hay después?

De todos modos a mi me gustaría que tras la muerte viniesen las respuestas a todo, que este mundo solo fuese una prueba o un castigo por algo que hicimos en una vida anterior de la que no nos acordamos. Me gustaría que hubiese perdón para todos y que desapareciesen todas esas trampas que nos pone la vida para querernos unos a otros sin mas, sin mentiras ni miedos.

A ver si se cumple mi deseo.

No me gustaría andar vagando sin fin.

En fin, un saludo, enhorabuena por el relato y encantada de haberte hecho este primera pero no última visita.

20 Mayo 2008 | 12:43 PM

la-cocina-de-samira

la-cocina-de-samira dijo

Hola Cuatrocientos , es la tercera vez que intento escribirte, jooooooooo no se que le pasa hoy a esto que no hay forma..........esperemos que a la tercera vaya la vencida :)

Agradecerte tu visita a mi humilde casa, y decirte que yo también estoy encantada de haberte encontrado.

He estado leyendo lo que has escrito y me has atrapado de prinicipio a fin.............He sentido la misma angustia y desasosiego porque esa sensación descrita me resulta familiar ya que alguna que otra vez la he apreciado en mi propia piel con cosas que me han ocurrido, pero bueno ese es otro tema.......

Me dices que eres aficionado a la cocina, aqui en la Cocte, no hay muchos blogs sobre este tema, pero en bloguer hay unos cuantos dónde elegir.

Un besín y vendré a visitarte siempre que pueda.

Que tengas buena tarde.

Bego (samira)

20 Mayo 2008 | 02:22 PM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

MILAGOBIOS...

No se que decir... Yo no he hablado de muertos ni de fantasmas!!!!
Me encantan las personas que ven mas allá de lo que yo mismo intuyo en las cosas que escribo...

¿Despues de la muerte? Nadie ha regresado para contarlo... (lo de JESUS, es un engaño, algun dia os lo explicaré...) Asi que sin pruebas...
No me obsesiono con el tema. No creo en Dios, y por lo tanto no espero un futuro en otra vida, lleno de nuvecillas de algodon o calderos ardiendo... Ni aunque sea con otras descripciones...

Un placer que estés aquí, y poderte leer.

BESOS.

21 Mayo 2008 | 02:45 AM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

SAMIRA!!!
La genio de los fogones!!!

Me alegro que te haya gustado el relato. Como ya he dicho alguna vez, lo de escribir es solo una terapia emocional. Mi verdadero placer está en los fogones...

Insisto. ME ENCANTÓ TU BLOG!!!! ya seré un asiduo de tus recetas y y te dejaré alguna mia o algun truqui...

Yo habria empezado este blog con cositas de cocina, o de cine (otra gran pasión), pero me puse el reto de currarmelo un poco, y me estoy resistiendo a poner cositas de esos temas... aunque ya irá cayendo algo...

Un verdadero lujo tener a alguien por aqui como tú

BESOS

21 Mayo 2008 | 02:55 AM

Maria Silvina Lamarque

Maria Silvina Lamarque dijo

Reconozco me rei una par de veces , tal vez de nervios.... me gusto digno de expedientes x jaja . Besos

10 Junio 2008 | 03:54 AM

los-cuatrocientos-golpes

los-cuatrocientos-golpes dijo

SILVINA (amor porteño...)

En todos los relatos que escribo hay partes de mi mismo... Tal vez en esta historia de ficcion haya más realidad de la que piensas... Porque Luisa y Jorge existieron de verdad... lo que curre es que están todavía en las fotos... pero en mi vida no. ¿que diferencia hay con el relato?

BESOS...

10 Junio 2008 | 03:59 AM

Pere

Pere dijo

Un buen relato, muy bueno. Como todos los que haces.

12 Junio 2008 | 05:00 PM

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Sobre mí

Historias. relatos, cuentos... que se yo. ¿Verdad? ¿Mentira? Realidad... Ficción... No lo se. No se nada de mi... De nadie... De nada... Soy Jeckill y Hide, Dorian Grey y su retrato... El asesino y la victima... El replicante y el Blade Runner...o tal vez nada. Un hueco. El vacío. Solo la máscara que ves...

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