RECORDANDO A...
Siempre he tenido una fascinación por las personas libres, que se enfrentan a la vida desde una perspectiva particular y anárquica. Gente que hacen del inconformismo su bandera, y de su diferencia, su verdadera patria. No me refiero a hombres y mujeres, que triunfan , salen en prensa, están siempre en boca de todos por sus logros o por ser el mas divertido bufón mediático del momento.. Ni tampoco a personas al margen de la sociedad, alternativa, que deambulan desde no se sabe donde hasta no se sabe cuando... Me refiero a seres casi anónimos, salidos de la calle o de la aldea, que han tenido una vida diferente, por circunstancias o por elección (ahora se les llamaría gratuitamente “frikies“, pero seria muy injusto), que han estado siempre ahí, acompañándonos casi anónimamente, y que cuando se van lo hacen sin hacer mucho ruido... En los últimos meses nos han dejado los dos primeros. Del otro, soy huérfano desde hace un poco más.

Conocí la historia de “LA RAULITO” en las revistas del corazón que compraba mi madre, gracias a una película que se hizo sobre su vida, con la actriz Marilina Ros haciendo el papel de la protagonista. En el 75 ya era toda una leyenda. MARIA ESTHER DUFFAU, “La Raulito”, era la hincha mas famosa del BOCA JUNIORS. Una vida desde niña, muy dura , llena de reformatorios, calle, violaciones, marginalidad, manicomios. Recuerdo que me impactaron, a mis 11 o 12 años las fotos de la actriz caracterizada como el personaje (bella hermosa y tierna Marilina), junto a la verdadera Raulito, con una cara marcada realmente por la vida...Hace unos dias, en la edición digital de un periódico (la verdad es que busque después la noticia en la prensa de papel, pero no la encontré) me recordó su historia la noticia de su muerte. Velaron su cadáver en La Bombonera, el estadio del Boca. Los jugadores, en colecta, pagaron el funeral y el sitio donde esta enterrada.

JOHN BALAN era el mas grande ”instrumentista de puerta” que ha existido jamás. Pegaba la espalda a la puerta y golpeteando con los nudillos y los dedos a modo de baquetas de batería, e imitando con la boca la trompeta, se convertía en un hombre orquesta. Recuerdo de haberlo visto en los shows de Iñigo, pero sobre todo en un docudrama que hizo con él, el programa “Vivir cada día”: LA BALADA DE JOHN BALAN. Ahí descubrí la vida bohemia de Manuel Outeda. Como aprendió inglés con los turistas y viendo westerns en versiones subtituladas. El solo, se levantaba en una fiesta, siempre con su sombrero Stetson, estuviese contratado o no, e interpretaba una película del oeste, siempre inventada y con títulos imposibles como “La muerte es inoxidable“, haciendo todos los personajes el mismo, y toda la banda sonora con efectos sonoros y especiales. Malvivió del mundo de la farándula, de pueblo en pueblo por toda Galicia. Una vez le ofrecieron dejar el espectáculo y volver a su tierra para trabajar en un negocio de hostelería. Balan contestó -no puedo, es que yo nací en domingo.

La primera referencia que tuve de SILVIO fue a través de la versión de “Pregueró” de Celentano, en la que Silvio casi a ritmo de pasodoble lento, invocaba a las Vírgenes de las procesiones sevillanas, era ¡LA VERSION!!! Poco tiempo después le descubrí en un programa de fin de semana, nocturno, donde había actuaciones en directo, de gente poco conocida. En el inicio, le entrevistaron en un sofá, copa de coñac en la mano, y un estado aparentemente, lamentable. Apenas coordinaba lo que decía, y me temí lo peor, Aun más cuando al dar paso a la actuación, se lo llevaron y lo colocaron, literalmente, delante del micro... Y el grupo empezó a tocar. Aquel personaje se creció, sacó la voz desde no se donde, y sembró doctrina como los grandes maestros del toreo en una tarde con buenos toros. No pude más que salir al día siguiente a buscar por “el corte inglés” alguna cassette para poder rememorar el milagro. Silvio, era un bohemio, un personaje inclasificable de la noche sevillana, rockero de estirpe, que había crecido como tal en grupos desde los 70. Su repertorio se componía de standars americanos, versiones de viejos rokeros olvidados (increible su "tres pasos hacia el cielo"de Crohan), y coplas de Antonio Molina; y tenia ocurrencias como gritar en medio de una canción un ¡Viva la Benemerita! o ¡Viva la Macarena! Alcoholista (que no alcohólico) según su propia definición., ya que él hacia una cultura del beber. Muchos le recordarán como el borracho que sacaba “el loco de la colina” en sus programas televisivos... Pero como siempre, la vida no es justa con la gente diferente...
Gracias al recuerdo de "La Raulito", he revisitado parte de esta media vida que llevo con ellos. Y como más o menos decia la canción de Tina Turner... YA NO QUEDAN HEROES... Me estoy quedando sin ellos...




solis dijo
hola los cuatrocientos golpes .
muy buen articulo .
mira yo no soy de mucho leer pero me ha interesado mucho porque cada dia que leo algo aprendo algo y bueno es verdad cuantas personas han dado hasta su vida y quedan en el anonimato pero siempre es bueno que alguien los recuerde y los benere
pues no porque no son gente importante de la que sale en la prensa todos los dias .
dejan de serlo
creo que son los mas importantes y los mas famosos ,
y si estoy de acuerdo nos estamos quedando sin ellos ,
barazsos
Esperanza
p.d.
hoye si no es indiscresion como te llamas
pues tu seudonomo es muy largo y aveces estoy de carrera
jejejej
8 Mayo 2008 | 01:02 PM